¿DE NUEVO A PERPIÑAN? QUEREMOS LIBERTAD.

Una vergüenza, una estupidez y lo que es peor, lo más grave una atentado a la libertad individual. ¿Hacia dónde caminamos? Es difícil reconocer el camino que se sigue en este país, Alguien se imagina que nos prohibiesen ir al fútbol, a un comercio, al teatro o a un concierto, porque a un parlamento autonómico se le ocurriese la ocurrencia, valga la redundancia, de apoyar alguna iniciativa en ese sentido. Yo desde luego no lo imagino, ni lo quiero para mi país, ni me gusta que me digan las aficiones que debo tener. ¿Me gustan los toros? Pues sí, me gustan, he ido y espero poder seguir yendo. También digo una cosa respeto profundamente a los que no les gusta, pero ahí tienen su libertad consistente en no ir toda vez que nadie les obliga. Yo no voy al hipódromo porque no me gusta ver correr a los caballos, pero ahí está mi libertad de no hacerlo. ¿Qué puede haber más importante que la libertad? Yo creo que nada, pero bueno esa es mi opinión.
En tiempos de Franco se peleó por sobre todo la libertad, por el simple gesto de poder ver una política. Creo que a casi todos nos han contado, o al menos hemos oído como miles de españoles viajaban a Francia para poder usar de su libertad de ver una película que el régimen consideraba perniciosa. Pues después de tantos años de democracia, con ella consolidada, en una de las Comunidades Autónomas, en Cataluña, volvemos a muchos años atrás, y los barceloneses que iban a la Monumental, los catalanes y resto de españoles que lo hacían hasta este liberticida 25 de septiembre de 2011, a partir de ahora tendrán que ir a Francia o a otra Comunidad. Que triste, que retroceso en el tiempo, que falta de libertad. ¿Hacía donde caminamos? Hacia ningún sitio bueno. Sólo puedo gritar bien alto una palabra: LIBERTAD. Libertad  de pensar, de ir al cine, al fútbol al teatro o a un bar. Y a quien no le guste  sólo le podemos decir una cosa: usa tú libertad y no vayas. Los que creemos en la libertad no podemos rendirnos, la libertad está en juego, y el respeto a la jerarquía de las leyes también. ¿Sino fuese una tradición tan española la habrían prohibido?

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