¿MI PLANTA 5ª UNA NACIÓN?

Esta mañana tuve un sueño, me levantaba y constituía en mi planta de edificio un estatuto de nación. Se que algunos estará diciendo este tío se cree Napoleón, o algo así, pero no, creo que mi planta 5ª merece algo más que la simple pertenencia a un edificio de nueve plantas, necesitamos más aire, mayor capacidad de autodecisión y sobre todo que las cuotas que abonamos los vecinos de mi quinta planta las autogestionemos para así crear un fondo comunitario propio y gastarlo en lo que nos de la real gana. Que más da la existencia de un título de constitución de la propiedad horizontal que forma mi edificio, que más da el reconocimiento legal de mis derechos como propietario individual sobre mi vivienda y sus elementos, y la participación de todos sobre los elementos comunes, que importa lo que piensen los de las demás plantas, yo quiero mi nación, mi planta es una nación y romperé el consenso preexistente por defenderlo.
¿A qué es absurdo?. Pues si, pero algo parecido sucede con aquellos que ahora se erigen como defensores de pequeñas naciones dentro de la “gran nación” que es España, como incluso el sr. Maragall la ha calificado. Igual de absurdo, porque el mimetismo está ahí entre una situación y otra por mucho que nos lo intenten vender de miles de formas. Si todo al final lo reducimos al sentimiento de unos pocos, caeremos en el absurdo, porque para algo existen las leyes y para ello existen normas por encima del resto, en definitiva para ello existe la Constitución. Ningún estatuto de autonomía está por encima de la Carta Magna, como mi escritura de propiedad no puede estar por encima de la división horizontal, pues la estructura general en ambos casos no puede quedar al arbitrio de cada uno de los componentes de ese ente superior, pues si no acabaríamos sucumbiendo a la irracionalidad y al arbitrismo, pues acabaríamos reducidos en pequeñas parcelas en las cuales cada uno nos sentiríamos una nación, y ya no podríamos, como hizo el Sr. Bono, remitirnos a la época de los Reyes Católicos si no a la época de la prehistoria, quizá antes incluso del hombre de Atapuerca.

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