2012 UN AÑO PARA EL OLVIDO EN VIGO, ESPERAMOS EL 2013

Es genuino de este país cuando alguien se va, loar e incluso exagerar las virtudes del que parte. Sucede a diario con los decesos, incluso con aquellos que peor nos pudieron caer en vida, pero no es trasladable a otros ámbitos de la vida. Ahora que se nos ha ido podríamos pensar, es ese optimismo de bagatela del que hablaba, que ¡bah! tampoco fue tan malo. Pues miren no voy a ser de esos, no creo en que porque alguien se haya ido pase por arte de verbigracia de demonio a ángel.
El año 2012 en lo social en Vigo ha sido preocupante, en lo económico malo y en lo político nefasto, y no parece que el 2013 se presente mejor. En lo social preocupante por las crecientes protestas en la calle, por la galopante crisis, la existencia además de familias –cada vez más, desgraciadamente- en situación de desamparo, y una economía mala, muy mala, que ha redundado en que desde el año 2007 se haya duplicado el número de parados en la ciudad alcanzando la alarmante cifra de 34.000. Otro motivo de honda preocupación es que hemos perdido competitividad en lo económico, así lo refleja el informe ARDAN (elaborado por Zona Franca), situándose en segunda posición detrás de A Coruña, ello si debiera ser motivo de quitar el sueño al Alcalde de la ciudad en lugar de la constante comparación, siempre buscando enfrentamiento de la ciudad herculina, de la que por cierto es hijo predilecto. En lo político ha sido aún peor por varios motivos: la política, que debería ser la manera de buscar solución a los problemas ciudadanos, se ha convertido según todos los indicadores en un problema, en Vigo en particular hemos vivido una constante confrontación del primero de los vigueses –el alcalde- con el resto de administraciones: Diputación de Pontevedra, Xunta de Galicia y Gobierno Central (Puerto, Zona Franca, etc). Éstas se han convertido en diana de la acción política de Caballero, olvidándose de las necesidades ciudadanas para ser esclavo de sus necesidades electorales; además, política y económicamente, hemos perdido la oportunidad de explotar el Área Metropolitana en busca del beneficio de la primera ciudad gallega por un simple afán de protagonismo personal. Por todo ello, y por otro motivos, que no serían de fácil resumen, el año 2012 para nuestra ciudad ha sido para olvidar, para decirle adiós, no vuelvas y no precisamente para hacerle un panegírico.
Esta tarde, mientras caminaba por la Plaza de la Constitución, observaba como en los soportales de esta bellísima plaza viguesa un grupo de niños, de unos 6 – 7 años jugaban al fútbol. Uno de los equipos liderado por un niño en el que él solo hacía de: portero, regateaba y chutaba con cierto arte (al menos me llamó la atención) no fue quien de conseguir un solo tanto, mientras que el otro grupeto jugando en equipo, pasándose el balón, trabajando como conjunto, en la media hora que estuve allí consiguieron atravesar el arco del soportal en, al menos, 4 ocasiones. Mientras, el solitario jugador (que olvidaba a sus compañeros) fracasaba una y otra vez echando el balón fuera. Esta bucólica estampa de una tarde navideña me recordó a la vida política de la ciudad, pero creo que cara a la pregunta que me formulo a continuación viene bastante al caso. Y ahora olvidado el 12, ¿qué esperamos del 2013 para Vigo? Personalmente pediría que mi ciudad Vigo, y por tanto su alcalde juegue como eso niños, que lo hacían en la antigua Plaza del viejo ayuntamiento vigués, que Caballero no está solo en este mundo globalizado, que no puede ser como el niño que se enrocaba con sus propios pies y acababa echando el balón fuera una y otra vez. Deseo que sea como esos otros niños que fueron capaces de hacer equipo, de cada uno saber el puesto que le corresponde, y de aunar esfuerzos en conseguir los objetivos como ciudad. Estado, Autonomía, Provincia, Ciudad y Área Metropolitana juegan en el mismo equipo, hay que pedir el balón pero también ofrecerlo y entregarlo, y de esta manera marcar el gol que suponga devolver a la ciudad a los puestos de los que nunca debió escapar, y lo que a mi juicio es más importante conseguir el único objetivo de un político responsable: mejorar la calidad de vida del ciudadano, que se genere la riqueza precisa para que los vigueses tengan empleo, y por tanto futuro, tengan esperanzas y motivos para la sonrisa. Así cuando llegue el 2014, y hagamos balance, podamos acordarnos del 2013 como un año mejor. Ojalá sea así.

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