¿ABRIR VIGO AL MAR? A VER SI ES VERDAD.

Abrir Vigo al Mar es la historia de un fracaso anunciado. El proyecto de Vázquez Consuegra, lejos de integrar la ciudad con su zona portuaria, sembró de granito una zona que debiera contactar lo urbano con lo marítimo; de facto por lo granítico bien pudiera ser un proyecto del mismísimo Caballero. Parece un dislate que en una zona como es la de Montero Ríos – As Avenidas hasta 3 administraciones (Concello, Puerto y Zona Franca) tengan competencias y poder de decisión. Parecería lógico que las decisiones de ciudad recaigan sobre el ayuntamiento y que sea éste el que diseñe como quiere que sea la ciudad, que para ello votamos a nuestros representantes locales. Mientras no sea así asistimos a las luchas cainitas para comprobar quien saca el mayor rédito partidista.

Los que tenemos cierta memoria, tenemos grabado en la retina esa zona como un lugar más acogedor y bonito para el ciudadano, desde la Plaza de la Estrella hasta A Laxe. Aquellos jardines a los pies del edificio portuario, en los que aprendí a andar sin ruedines en bicicleta; la vía del tren vallada – casi escondida- tras un manto vegetal en la zona izquierda yendo hacía La Laxe; la zona del Náutico, con su puerto deportivo con aquellas filigranas encima del murete de piedra, con aquellos míticos locales de ocio de los años 80 que daban vida a la zona. Lo cierto es que en lo único que se ha ganado claramente es que no circulen vehículos ni aparquen en la zona; para acabar en los jardines ,donde se encuentra hoy el centro comercial, en el que entonces estaba el reloj de sol (hoy olvidado en la parte trasera en unos jardines en lamentables condiciones de ornato) con aquellos puestos que ofrecían recuerdos al turista y la entrada a la zona portuaria perfectamente delimitada. En el medio más jardines que ahora, más humanización que ahora y mucha más vida que ahora.

 Tras el accidente del pasado año 2018, que afortunadamente quedó en solo lesiones para  alguno de los asistentes, hemos asistido a la transformación de una parte de la ciudad en una verdadera zona bélica en lo político, y por supuesto sin acondicionar durante este periplo. Solo una vez comprobado el nuevo éxito de acontecimientos como el Marisquiño o el Seafest, las administraciones han decidido tomar cartas en el asunto, bien anunciando con cartelería su colaboración, bien anunciando nuevas reformas e inversiones (pero si pagan otros).

Señores, del partido que sean, de la administración que sea, la zona del Náutico tiene un gran potencial, Abrir Vigo al Mar es un proyecto de los 90 agotado o mejor dicho fracasado. Vigo precisa que realmente se produzca esa añorada apertura de una ciudad que es su Ría, y una Ría que debe ser ciudad. Siéntense, acuerden y póngannos a los vigueses encima de la mesa un proyecto serio, del Siglo XXI pensando en los próximos 50 años, no en las próximas elecciones (autonómicas, generales o locales). Esos proyectos singulares hacen ciudad y construyen futuro, el futuro de una ciudad como Vigo que debe tener su espejo en ciudades como Bilbao u Oporto y no en el ombligo chovinista de algunos.

Por cierto el dinero que inviertan no es suyo, es todos nosotros, para algo pagamos impuestos, pero deben hacerlo con alturas de miras, en clave de desarrollo ciudadano y no de permanencia en sus poltronas políticas.

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