CHANTAJE DEL HOMBRE DE PAZ QUE NO QUIERE COMER

El Estado no debe aceptar pulsos ni ultimátums. La Justicia debe ser ciega ante esos pulsos que se le plantean, y desde luego analizar cada caso individualmente en el marco de las leyes y la jurisprudencia. El fiscal del caso pide la aplicación de un precepto de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, en concreto el 508 que prevé que el tribunal pueda acordar que la medida de prisión provisional del imputado se verifique en su domicilio, con las medidas de vigilancia que resulten necesarias, cuando por razón de enfermedad el internamiento entrañe grave peligro para su salud. Pero en el caso de Juana Chaos ¿estamos ante un enfermo? Lo cierto es que no, estamos ante una sanguinario terrorista que de forma voluntaria ha decidido atacar su propia salud colocándose en una situación de huelga de hambre, que ha requerido la intervención judicial de traslado a un centro clínico a fin de de evitar un mayor riesgo para su salud.
Estamos ante un auténtico chantaje al Estado de Derecho de forma voluntarista, al colocar en riesgo su propia salud para conseguir una excarcelación que de otro modo no se produciría, de forzar la interpretación de la Ley, de forzar la decisión de los Tribunales a fin de obtener un rédito para la “causa” aberztale.
Se imaginan que sucedería si mañana 300 condenados por delitos diversos en una cárcel de España se ponen todos juntos en huelga de hambre y reclaman una excarcelación. La cautela, el sentido común, y el no ceder a la tentación y tensión del chantaje deben de pesar en una decisión que al final se torna más política que judicial. Cuidado con la extorsión de semejante “hombre de paz” ¿no crees Zapatero?

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