CONFESAR PARA EXPIAR EL FRACASO ELECTORAL

        confesionarioHoy Domingo, hace una semana del vuelco electoral, del toque de atención de la ciudadanía. Coincide curiosamente con el Día del Señor para los católicos. Uno de los sacramentos fundamentales para los católicos es sin lugar a duda el de la confesión. ¿Por qué la comparación? Porque creo viene bastante al caso, dentro de la aconfesionalidad de cada uno o la confesionalidad –entra dentro de la libertad individual- lo cierto es que recordando lo estudiado en la infancia sobre el sacramento en cuestión porque existe un método, una guía para expiar las culpas que podría ser transpuesto a la actividad política. Empecemos pues:

-“Examen de conciencia”: los partidos debemos sinceramente pensar ¿en qué nos hemos equivocado?, ¿qué no hemos hecho para que los ciudadanos nos castiguen? Es fundamental, saber lo que se ha hecho mal para concluir en los siguientes pasos. Esos fallos, seguro que entre otros, pueden ser: incumplimientos, corrupción, inmovilismo, incapacidad de comunicar, obstinación, falta de trabajo, desconexión con la sociedad, etc…

-Recuerdo que es el segundo paso es el del “arrepentimiento”, es decir que todas aquellas en el anterior punto has concluido que te han llevado a la situación, deseas no volver a caer en dichos fallos. Este punto exige una exteriorización, en el caso de la confesión eclesiástica decirle los pecados al confesor, en el caso político creo necesario desnudarse ante la sociedad, hacer contrición reconociendo los errores –errar humanun est- y no enrocarse en una postura de superioridad moral e intelectual como si ningún fallo se hubiese cometido y como si las cosas siguiesen igual porque entonces no se habrá entendido el mensaje. Esto conecta con el “propósito de la enmienda” transmitir en este caso a la sociedad de manera sincera y clara estos son nuestros errores vamos a cambiar y estas son nuestras propuestas.

-Penúltimo paso “decir los pecados… al confesor”, lógicamente en política el confesor debe ser el votante que es a los que nos debemos los políticos. No estoy de acuerdo que los fallos se deban decir internamente sin que se entere nadie, creo que la sociedad debe ser conocedora del proceso de búsqueda de soluciones y el reconocimiento de la existencia de fallos.

-El último estadio de la confesión religiosa “cumplir la penitencia que te venga impuesta” en el caso de la política vino por adelantado, pero no olvidemos que detrás de un proceso electoral viene otro, en este caso queda menos de un año para la próxima cita y la penitencia podría ser mayor.

         Sinceridad, decir todo de manera completa, humildad prudencia, brevedad. Reflexionemos seriamente lo que ha pasado hace solo 7 días si queremos evitar que vuelva a repetirse dentro de 357 días. Decir que no ha pasado nada, que se ha ganado, no reconocer que el electorado se ha pronunciado e impuesto una penitencia, es tanto como negar una evidencia, enrocarse en la irrealidad y condenarse a repetir los mismos errores. Estamos a tiempo de rectificar pero con espíritu crítico sino repetiremos la frase de Julio Cesar “ale iacta est” – la suerte está echada. Aún no lo está, está en nuestras manos lograrlo.

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