DE NACIONALIDAD HISTORICA A HISTÉRICA

En Galicia estamos como queremos, aquí un gobierno siamés o de dos como prefieran, que ni hace ni deshace ni todo lo contrario. Lo cierto es que llevan un año en esto, y su única preocupación, visto lo visto, es si denominamos a Galicia nación, nacioncita, nación de la nación, región, la leche en verso o naçon de Breogán (por aquello de usar un lusismo).
¿Es qué acaso no existen problemas suficientes en Galicia para ocuparse de nimiedades? Cierto que existen, pero para el BNG y parece que para el PSG-PSOE, no sea que aquellos se le enfaden, la cuestión es trascendental y ponerse a la cola de vascos y catalanes en el alubión reforma-estatutaria existente en este País se transforma en la primera necesidad de los gallegos. Y en la calle, claro es, la gente dice aquello de “es cosa de políticos” porque lo cierto es que los gallegos nos sentimos de manera muy mayoritaria identificados con nuestra tierra como parte integrante de España, queriendo tanto a una como a otra, pues ser gallego no excluye ser español, ni viceversa, y la Constitución con su denominación de nacionalidad histórica para Galicia deja más que cumplidas nuestras aspiraciones autonomistas sin renunciar, eso si, a alcanzar dentro del marco constitucional las máxima cuotas de autogobierno, y sin renunciar claro es a no ser menos que los demás siempre y cuando la Constitución y las Leyes del Estado lo amparen.
Los demás planteamientos quieren transformarnos de nacionalidad histórica en histérica, y ni lo somos ni lo queremos.

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