EL ESTATUTO DE CATALUÑA Y EL FUTBOL. ZAPATERO ENTERATE

En este país tan futbolero, en el que cada domingo se desatan las pasiones por los llamados “colores”, el tema del Estatut debiera ser orientado por nuestros políticos precisamente hacia esa pasión nacional, y explicar de ese modo el significado de alguno de los cambios que pretenden con dicho estatut. ¿Qué sucedería si el corner no se llamase corner, si el gol no fuese gol si no penalti, si el penalti lo llamásemos saque de banda, y si a un equipo le dejásemos jugar con 13 jugadores, coger el balón con la mano, y gestionar el partido a su antojo? Sucedería que ya no podría llamarse fútbol si no otra cosa.
Pues bien, eso mismo sucede con España. Si nos saltamos las normas a la torera, si lo que es comunidad autónoma se autodenomina nación, si el sistema de financiación se sustituye unilateralmente por Cataluña y su estatuto, esto ya no es España, es otra cosa. Las normas jurídicas están para algo, para respetarlas y cumplirlas, y el vértice de dichas normas es nuestra Constitución, lo que implica que el respeto a la Misma por parte de las Comunidades Autónomas es dentro de un Estado de Derecho lo más importante, toda vez que efectivamente dicho respeto supone el equilibrio del sistema, y el no acatarla o la modificación al margen de la misma supone no sólo una corruptela, si no que implica quebrar con el Estado, con el modelo existente, con la legalidad constitucional vigente, y con las reglas del juego.
Por ello, al igual que con lo equipos de fútbol cuando recurren a la FIFA, al presidente del gobierno de Reino de España (al menos de momento) debemos no sólo pedirle, si no EXIGIRLE que defienda las reglas del juego, que defienda la Constitución y por ende la legalidad vigente. Si Zapatero, de primero Rodríguez, piensa que un modelo confederal asimétrico e insolidario del Estado es lo mejor para la Nación española, que plantee la reforma constitucional con los trámites previstos en la Carta Magna, que de la cara ante los españoles, que diga que le da igual España tal y como la entendemos en la actualidad, y que quiere otra cosa, que el artículo 2º de la Constitución, el que define España como nación, le importa un bledo, y que lo presente a los españoles en su programa electoral, que disuelva las cámaras, y que hablemos todos como se habla en democracia: en las urnas. Pero presidente, no se someta por su debilidad parlamentaria a los designios de ERC y sus socios.
Dice el refrán que más vale una vez morado que toda la vida colorado, agarre presidente el toro por los cuernos póngase morado una vez, pero no convierta España en los reinos de Taifas, no haga de España un País en el que hay zonas de primera – insolidarias y de segunda, no pase a la historia como el presidente que lo fue por accidente y que por mantenerse en el machito contribuyó a la destrucción de España rodeando su Constitución y dejando por tanto ésta sin razón de ser.

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