EL HIJO DE CAÍN. SIEMPRE CON LAS VÍCTIMAS.

El martes y miércoles han emitido en Telecinco una serie titulada “El hijo de Caín” sobre la dura situación etavivida en el País Vasco en los años 80 con el terrorismo etarra. La verdad es una serie que da mucho que pensar, y afloran recuerdos del pasado, de aquellos que los españoles vivimos a través de la prensa escrita, de la radio, de la televisión de lo que supusieron los momentos más duros de los terroristas atentando día sí, día también contra los demócratas. La izquierda de este país parece, según he leído, se puso nerviosa con la imagen que dio la serie. Lo que si recuerdo fueron los años finales de los 80 y principios de los 90 en Pamplona, y algún atentado viví. Escuchar una explosión y enterarse que una tanqueta de la Guardia Civil ha saltado por los aires, que pongan una bomba en la propia Universidad, pasar por delante de la Comisaría o de la Comandancia de la Guardia Civil y percatarte del miedo en unos ojos que es lo único que se les veía, salir de noche y que unos indeseables se pongan un pasamontañas y delante tuya quemen una villavesa (así es como se denominan los autobuses urbanos en Pamplona), correr delante de manifestantes proetarras, y más experiencias similares me llevan a pensar que en el País Vasco a principios de la década de los 80 lo que dice la serie se asemeja mucho a la realidad.
Sinceramente, lo pensaba ayer mientras veía el capítulo final de la serie, tenemos como sociedad una gran deuda con las familias de las víctimas y con éstas. Parece que su sacrifico por la libertad, por la democracia ha quedado en el olvido, y no puede ser; muchos recuerdan más a través de la llamada memoria histórica a víctimas de hace ya tanto tiempo, mientras se olvidan de las recientes, de las coetáneas. ETA decidió unilateralmente dejar de matar y de secuestrar, pero no ha entregado las armas, ni se ha sometido a la acción de la justicia, y lo cierto es que pese a decir que no, siguen manteniendo estructura y jefes, que las fuerzas de seguridad se encargan de desmantelar.
Casi mil asesinados nos exige no olvidar que ETA ha secuestrado, asesinado, mutilado, extorsionado a miles de ciudadanos españoles y que todos debemos estar con las víctimas. El hijo de Caín refleja una realidad que tuvimos en España anteayer como quien dice. Ni perdón ni olvido, mucho respeto, ayuda y memoria a las víctimas y familias.

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