EN VIGO LE PEDIMOS AL CRISTO

Vigo tiene fama de ser una ciudad abrupta, ruda, poco amable y a veces poco solidaria. Nada más lejos de la realidad. Lo hemos demostrado recientemente marcados por la consternación que produjo en toda Galicia el terrible accidente ferroviario: colas para donar, los cuerpos y fuerzas de seguridad y protección a disposición de acudir al lugar, se decretaron siete días de luto oficial, y acabado éste, aunque creo que no remató el luto de corazón de los gallegos de bien, celebramos la trasladada Semana Grande de las Fiestas de Vigo que tiene su culmen el primer domingo de agosto con la procesión del Cristo de la Victoria.

Miles de vigueses caminando unidos, recorriendo las calles del centro de la ciudad, invocando a su Cristo y recordando la tradición que trasciende allende la ciudad, y que va por los 203 años. Este 2013, debido al accidente, hubo un especial recuerdo para víctimas y sus familias. La ciudad mostró su faz solidaria, tendiendo una mano a los demás. Parece increíble, aunque no lo es, que ciudadanos de derechas, de izquierdas, de centro; obreros, abogados, arquitectos, parados; solteros, casados, que se quieren y se odian se reúnen en torno a una figura que representa el Vigo del que tantas veces he hablado: el de la cohesión, la unidad, el Vigo acorde con el lema de ciudad «Fiel, Leal, Valerosa y Siempre Benéfica», y todo ello en torno al Cristo de la Sal, el Cristo de Vigo, que trasciende de la sociedad para entrar en la propia leyenda, lo que lo hace aún más grande.

El lunes en el pleno —en parte— se vio esa cohesión con los grupos pensando en la ciudad antes que en ellos mismos, con alianzas hasta ahora increíbles como que todos votasen unidos, que el PP lo hiciese con el PSOE, éste con el BNG y en otro caso el Bloque con el Partido Popular. ¿Un islote en la lucha política pensando en clave de ciudad? ¿Un espejismo? Puede ser. También una esperanza, que trabajando todos unidos en pos de un único Vigo logremos el desarrollo, crecimiento y posicionamiento de la ciudad donde merece. La imagen dada en el pleno debe trasladarse luego al día a día, no puede convertirse en un espejismo roto en la primera rueda de prensa.

Igual que por encima de todo lo que relataba para los vigueses está «su Cristo», para nosotros también por encima de Abel Caballero, Jose Manuel Figueroa, Iolanda Veloso o cualquier partido político, está Vigo, nuestra ciudad, y como patrimonio de todos, los que la queremos deseamos su pronta salida de la crisis y crecimiento. Vigo es una gran urbe desde O Castro a La Guía, Castrelos o la Ría, Cíes o Samil, desde el primero de los vigueses hasta el último, desde nuestro Cristo a San Roque. Disfrutemos de estas fiestas y tengamos presentes la enseñanza de ese caminar unidos: unos con vela, otros sin ella, unos calzados, otros descalzos, pero todos peticionarios en la creencia que nos va a ayudar.

Le he pedido este año, caminando detrás de Él, invitado por la Cofradía (gracias), que salgamos de la crisis, que haya trabajo para todos, salud, y que no tengamos desgracias ni tragedias, con lo que podamos ser más felices. Este año había más gente que nunca, ¿demasiados pidiendo? Esperemos que nos haga caso a todos y que Vigo, sobre todo, recupere la ilusión y la alegría que la dichosa crisis cercena, máxime estando en fiestas.

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