GRITEMOS: “NO A LA CORRUPCIÓN NI A LOS CORRUPTOS”

    corrupciono      Ayer en una reunión de partido, un compañero hizo una reflexión muy interesante sobre la sociedad y la corrupción, sobre lo que se nos reclama y lo que le ofrecemos, sobre el ser y el deber ser. Interesante hasta el punto de provocarme escribir estas pocas líneas.

          Hay dos formas de afrontar los problemas: negarlos y por tanto no hacer absolutamente nada, o reconocer su existencia y pelear por solventarlos. Que las elecciones europeas han dibujado un mapa político distinto es una obviedad, que la sociedad está cansada de la política y los políticos otra, que es necesaria una reflexión sobre lo acontecido y las posibles soluciones una necesidad. Uno de los grandes problemas que han abocado a la gente a no votar, o incluso a hacerlo a formaciones inéditas, es sin lugar a dudas la corrupción, la existencia de mangantes que aprovechan la política, o se convierten en satélites de la misma para arrancar un rédito económico sin escrúpulo y con absoluta desfachatez. Es quizá el principal problema que acucia a la política española en estos últimos tiempos. En el seno del partido popular ha sido el propio Presidente Feijóo quien puso en el punto de mira este grave problema como una de las causas del desastre, porque de victoria no se puede calificar, por mucho que algunos se resistan a hacer esta autocrítica.

          Identificado el problema, creo que los partidos, pero sobre todo los militantes de los mismos, debemos tomar medidas, decisiones, algunas veces resultarán dolorosas pero, bajo mi punto de vista, son necesarias para la pervivencia de la democracia, para la recuperación del crédito de la política, para el ejemplo ante la sociedad y para la tan necesaria limpieza de un sistema viciado por las circunstancias. Entonar el mea culpa, decir a la sociedad hemos errado, vamos a eliminar de nuestras listas a aquellos que estén manchados por la lacra de la corrupción, gritar bien fuerte con palabras y con hechos en definitiva NO A LA CORRUPCIÓN NI A LOS CORRUPTOS. No queremos ni patos, ni pokemons, ni Bárcenas, ni nada relacionado con el oscuro mundo de la indignidad que representan los delitos y prácticas de corruptelas y corrupción.

          Firmemos un código ético, entre nosotros los partidos, y con la sociedad de la que formemos parte, encabecemos esa lucha contra dichas prácticas desde la humildad, la responsabilidad y el rigor. Solo así recuperaremos el crédito, solo así sacaremos al país del descrédito en la clase política, solo así triunfará la democracia frente a lo oscuro.

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