HARTAZGO EN LA CIUDAD FIEL Y VALEROSA (artículo publicado ABC sábado 19 enero 2013)

¡Hartazgo! Esta es la palabra que mejor define el -diario- pin pan pum de la política viguesa. Nada vale a nadie, todo son disputas, entre personalismos, impropios de la mayor metrópoli de Galicia. Vigo no merece este hartazgo, merece girar su cabeza hacia las maravillosas Islas Cíes, puerta de entrada a nuestra Bahía, camino del océano, y encontrar sólo: libertad, futuro, un mar tranquilo donde poder dar lo mejor de nosotros mismos. Vigo siempre mirando hacia ese Atlántico abierto, que resume muy bien la idiosincrasia del vigués: emprendedor, peleón en la ciudad fiel, leal, valerosa y siempre benéfica como reza nuestro lema como ciudad.
Hoy por hoy algunos políticos locales, encabezados por el sr. Caballero han renunciado a la lealtad de la ciudad, y a la ciudad, ¿por qué? Porque la confrontación, la mentira, la manipulación y la insidia no conducen a ese camino a que aludía de libertad. Son ejemplos diarios. Para muestra un botón la ciudad de la justicia: primero no daba los terrenos, después los cedía, cuando se acercaron las elecciones autonómicas dijo que tenía que ser la Xunta la que pagase los terrenos (que era culpa de Feijóo que no estuviese hecha la misma); para ahora, que los presupuestos autonómicos ya no contemplan la partida de 15 millones de euros que estuvo consignada durante 4 años, decir que el concello cede gratuitamente los terrenos. Gratuitas son las manifestaciones caballerescas “donde dije digo, digo Diego”, alimentando esa deslealtad a la que aludía. La ciudad fiel a los principios de la colaboración, del apoyo a sus ciudadanos, fiel a la economía, el emprendimiento y el futuro, se ve subsumida en la deslealtad política y se genera desunión, falta de ilusión y se le quieren poner puertas al futuro, lo que nos lleva al pasado.
Como consecuencia de lo anterior, en cierto modo, también ha dejado de ser benéfica, ¿por qué? Porque desde el momento en que el alcalde y políticos locales sólo ven el ombligo de la urna, se deja de prestar ayuda a la ciudadanía. Un ejemplo la teleasistencia: 600 vigueses, mayores, desprotegidos, dejados de la mano de Dios por un “poquito de parné” ni 150.000 €. Y mientras el alcalde, la oposición y la Diputación echándose las culpas, cuando lo que sobran son culpables, y lo que faltan son soluciones de unos o de otros, y colaboración en interés ciudadano. A la ciudadanía creo que ya nos aburre el “tú más”, y nos falta el ejercicio responsable de la política que busque solucionar los problemas de la ciudadanía. Que si vas a la presentación de la vuelta, que si no vas; que si haces pero tú no haces; que si Santiago, que si Coruña; que sí, que no. ¡Basta ya!
Lo que no ha dejado de ser Vigo es valerosa, porque pese a la falta de todo lo anterior, no hemos perdido ni un ápice de ilusión en romper con todo esto, y conseguir un Vigo mejor en el que recuperemos la lealtad y fidelidad institucional que no haga de esta ciudad una mirada al pasado, o al propio ombligo; la beneficencia de una política orientada a las viguesas y a los vigueses, que encuentre en la vocación de servicio y de hacer ciudad la construcción de un futuro mejor, futuro para cada uno de los vigueses no el futuro cortoplacista del político de turno con el rédito de unos pocos votos para salvar su sillón. Vigo es abierto, como lo es su Ría que detrás de las islas tiene la infinidad del océano; Vigo es futuro, como el de sus jóvenes y su Universidad en la onda del siglo XXI; y Vigo es sobre todo mi ciudad y quiero que en ese futuro sigamos disfrutando de su lema; fiel, leal, valerosa y siempre benéfica. Así sea.

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