¿IR A REBUFO? NO CONDUCE A NADA BUENO.

rebufoEn el mundo del motor es habitual coger el rebufo de otros competidores a fin de adelantar a los rivales y así ganarles las carreras. De facto no pocas veces sucede. En el mundo político ir a rebufo lo que denota, en la mayoría de las ocasiones, es la falta de ideas, de iniciativa o lo que es peor el conformismo con la acción política o con la pérdida del pulso social, o simplemente haber caído en el tejido de otros que son quienes realmente llevan la iniciativa. Ir a rebufo en política per se no es una noticia positiva.

Escribí un tuit el otro día en que señalaba algo que creo fundamental para, simplemente traer a colación la reforma del arquetipo de la sociedad tal y como la concebimos, precisa de sentarse y consensuar, llegar al menos al mismo consenso que llevó a la aprobación de la Carta Magna en 1978, porque solo con esas premisas de consenso se tendrá un modelo que perdure en el tiempo. Dicho esto parto de la idea de que no es urgente ni preciso, máxime en los tiempos que vivimos, acometer una reforma constitucional. ¿Por qué no la considero urgente ni precisa? Nuestra Carta en aun joven, las buenas constituciones están hechas para perdurar en el tiempo, pero es que la propia Constitución tiene mecanismos de desarrollo suficientes a través de las Leyes Orgánicas que sirven para los temas más importantes como el desarrollo de los derechos fundamentales y libertades, Estatutos de Autonomía, régimen electoral general y todas aquellas materias previstas en la Constitución. Es decir el esqueleto fundamental es la Carta Magna y sus músculos, huesos y órganos se desarrollan a través de Leyes que exigen además mayorías reforzadas para su aprobación. Todos los partidos ahora, casi sin excepciones plantean un cambio en las Reglas de juego de 1978 pero habría que plantearse seriamente cómo, para qué, por qué, cuándo, dónde, con quiénes, etc. La estructura del edificio político solo debe ser tocada si los arquitectos políticos están de acuerdo, con un consenso al menos tan amplio como el que llevó a la construcción, y desde luego no debemos creer que la pretendida reforma sea la cura del tío Benito o el bálsamo de Fierabrás porque partiremos de una premisa equivocada y partiendo de ella a ningún buen puerto llegaremos. Por una vez, solo por una dejemos de vender humo electoral, no sigamos el rebufo que lleve al despeñe político social, porque recordemos que la política debe estar al servicio del ciudadano y no al revés, que debe aportar soluciones y no generar problemas, y que la estabilidad es sinónimo de futuro no un concepto de conservadurismo. Si con los mimbres que tenemos se puede reparar el cesto, ¿Para qué arriesgarse a abrir el melón de modelos que ni los que lo proponen sabe cuál es? ¿Por qué los partidos que han tenido una línea de coherencia defendiendo un modelo que nos ha servido a los españoles caen adormecidos por el humo del rebufo de los demás? ¿Por qué no se pone coherencia en la incoherencia? ¿Por qué, por qué? que diría Mouriño…pegatina-referendum-constitucion-1978-jpgvoto

Con una Constitución fuerte, con un Estado que la cumpla y desarrolle a través de los mecanismos existentes, tenemos garantizado el futuro sin necesidad de quimeras. Si un partido no es coherente y cae en el puro seguidismo baja en un serio peligro de perder la confianza de los ciudadanos porque al final se pierde la confianza, y se produce el efecto que escuchas en la calle “todos son iguales”. Y ¿lo somos?.

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