JUSTICIA: CIEGA, SORDA PERO NO MANCA

Lo cierto es que estos días el tema judicial da para mucho. No han sido pocas veces las que he mostrado el desinterés y la desconfianza en nuestra Administración de Justicia, pero a veces es necesario felicitarse por su funcionamiento.
Asistimos a un momento en que algunos intentan, apoyados en extrañas intenciones, influir en la celebración de juicios, en la imputación de personas, en definitiva en las diferentes actuaciones judiciales.
Estos días al menos hemos asistido a dos casos distintos, pero significativos, significativos de la imagen de manipulabilidad que de la Justicia se tiene, siendo lo único lamentable que dicha imagen se encuentra muchas veces apoyada en la propia actuación del Fiscal General del Estado. Así vemos a Otegüi, sentenciado y condenado, advertir de la necesidad de suspender los procesos judiciales abiertos contra terroristas de ETA, Batasuna o sus organizaciones satélites.
El segundo supuesto, nada que ver con el anterior: los 13 detenidos de Vigo, tras los graves incidentes de la huelga del metal, detenidos a los cuales les salieron defensores en las centrales sindicales con la amenaza de que no se sentarían a negociar sin que sus compañeros fueran puestos en libertad “sin cargos”, nada más y nada menos, utilizando la presión de “no dar fin” a una huelga cuasi salvaje para que los jueces en su instrucción, y los fiscales en su actuación, fueren permisivos con el vandalismo, la agresión y la salvajada. Pero algo funciona el sistema, y no se fueron de rositas, quedaron en libertad efectivamente pero imputados de los delitos que correspondan, y parece que con la obligación de presentarse en los juzgados cada determinados días.
Son dos ejemplos del intento de influencia que desde diversos espectros sociales se intenta hacer hacia la Justicia, que aunque ciega no debe ser manca pero si sorda ante esas manipulaciones externas.
Otra noticia judicial que nos devuelve la esperanza es la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid en el caso de las detenciones ilegales de dos afiliados del PP, porque demuestra que los abusos de las autoridades no quedan impunes, que los abusos de poder tienen su límite claro en las actuación judicial, y ello a pesar de que el Misterio Fiscal mirase para otro lado.

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