LA LIBERTAD, NO CREE EN EL INTERVENCIONISMO

Quiero mi libertad de elegir, quiero mi libertad de poseer, quiero mi libertad de disponer. No necesito que ninguna Comunidad Autónoma, ni el Estado, ni ningún organismo público me diga lo que tengo que hacer con mis cosas, no quiero que me obliguen por obligar, no quiero que retrocedamos en los derechos y libertades para traspasar la barrera de la administración intervencionista. Una administración intervencionista puede caer en lo dictatorial, al imponer al ciudadano de a pie, a ti a mi, a nosotros, lo que debemos hacer con nuestras cosas, lo que los demás pueden hacer con nuestras cosas.
¿Alguien puede pensar que el hecho de expropiar el uso de una vivienda vacía hará crecer el mercado de alquiler? ¿No habrá que arbitrar políticas públicas integrales de fomento del alquiler, pero a la vez de protección al propietario?
La experiencia profesional me dicta que los procedimientos de desahucio de inquilinos en el caso de impago de las rentas se convierten en un auténtico calvario para el propietario que pone en el mercado una vivienda. Son meses y meses de suplicio judicial para en la mayoría de los casos acabar con un inquilino que permanece “gratis total” durante varios meses en una vivienda, y que a la postre se convierten en auténticos “profesionales” de la ocupación con contrato.
Desde las administraciones publicas se deben arbitrar medidas efectivas que aumenten la seguridad jurídica de los arrendamientos, el diseño de un procedimiento judicial efectivo y ágil que haga aumentar la seguridad jurídica del que pone en arriendo una vivienda. No hace falta expropiar a nadie sus derechos, simplemente se hace necesario el absoluto respeto al derecho de propiedad, y que quien desee poner en el mercado una vivienda en régimen de alquiler, sepa que cuando surja algún problema la ley y la justicia están de su lado.

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