LA VÍA DE… ¿GALICIA?

Por doquier oímos hablar de “Vía catalana”, como de si de una autopista, carretera o ferrocarril se tratase. Pues no, la vía se refiere a la forma de hacer descarrilar el Estado de las Autonomías para vivir una ensoñación soberanista e independentista.

Vaya por delante que, aunque por edad no la refrendé, creo en la vigencia de la Constitución de 1978 y ferviente defensor de las Comunidades Autónomas. Al revés que muchos, creo que la descentralización es positiva para nuestro presente y futuro y necesaria para la construcción de este País que formamos todos llamado España. No es incompatible sino complementaria. Estos aspectos son discutibles en un Estado de Derecho, pero ¿qué se puede debatir con aquellos que unilateralmente se arrogan el derecho a echar un pulso al Estado en forma de consulta unilateral e ilegal? Evidentemente al presidente Mas lo que opine el Gobierno Central le da exactamente igual, porque “su pretendida vía, su consulta y su manifiesto”, son jurídicamente inaplicables por ilegales, teniendo la propia Constitución prevista los mecanismos a seguir, mecanismos duros, pero muchas veces los pulsos exigen respuestas contundentes, y no simples palabras. Como lo definió Ortega y Gasset con gran acierto el “nacionalismo particularista”, que derivará a su vez en que dentro de la propia Cataluña algunos no estén conformes y pidan (como de facto sucede) su independencia de la independencia. ¿Curioso que en 2013 sea aplicable un discurso de 1932, o perverso?

Ahora por cierto, los proetarras de Bildu en el País Vasco anuncian la apertura de una vía vasca. Y analizado esto, nos preguntamos ¿Galicia qué? El día 15 septiembre los frentistas del BNG convocaron a la ciudadanía gallega bajo el lema “por la soberanía y la salida de la crisis”, es decir mezclan las churras con las merinas, porque ni la soberanía entendida como independencia solucionará la crisis, ni viceversa. El BNG ha decidido echarse al monte, políticamente hablando, y radicalizar su discurso para intentar recomponerse de las rupturas habidas en su formación. Los nacionalistas gallegos han utilizado el discurso de algunos ilustres galleguistas para apoyar su postura, como es por ejemplo Castelao. En su ilustre obra “Sempre en Galiza” decía: “Creemos que o separatismo é unha idea anacrónica e somentes o disculpamos como un movemento de desesperación que endexamais quixéramos sentir. Esto significa que os defensores da posición masimalista de Galiza non intentamos tronzar a solidaridade dos pobos hespañoes –reforzada por unha convivencia de séculos- senón máis ben posibilitar a reconstrucción da gran unidade hispana, ou ibérica.”

De lo anterior se desprende la comodidad que Castelao seguramente sentiría de haber vivido el proceso constitucional de 1978, lo más parecido a un Estado de corte federal bajo la denominación de Autonomías, con lo que no hubiese sentido desesperación en sus aspiraciones, y en las que conviven las nacionalidades y regiones siempre bajo el paraguas de la solidaridad entre todos los pueblos que conforman el Estado y por ende que el BNG está desesperado (como los nacionalistas catalanes y los extremistas vascos) y por ello recurren al anacronismo de intentar tronzar la solidaridad de los españoles. No podemos dar la espalda a la realidad, además de estar en Europa con lo que ello representa de “globalización”.

Para mí la galleguidad no reside solamente en el territorio, y sí en el corazón, en el alma de todos los gallegos independientemente de donde nos encontremos. El futuro está en nuestras manos, debemos pelear duro en la defensa de lo nuestro, porque haciéndolo defendemos lo de todos, siendo solidarios con nosotros seámoslo con los demás.

Yo prefiero caminar por la Vía Appia Antica, la vía principal de los romanos que representó en sus ideales la estabilidad, paz y libertad a la gente de Italia. En España para mí representaría la concordia, la solidaridad, el desarrollo y el sentimiento común, independientemente de la zona de España donde hayamos nacido. Como dijo Machado “caminante no hay camino, se hace camino al andar”, pues andemos todos juntos por la misma vía.

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