MALOS VIENTOS SOPLAN EN GALICIA

Algo pasa en Galicia, algo raro sucede, prueba palpable es el hecho de que tras 14 meses de gobierno bipartito aparecen convulsiones económicas en forma de movimientos telúricos, que no sólo nos deberían hacer reflexionar, si no plantearnos qué es lo que sucede.
Durante 15 años de gobiernos Fraga, Galicia fue hacia arriba, las empresas gallegas navegaron viento en proa, ciñendo y ganando cada vez más velocidad, creciendo, poniendo el ámbito empresarial al primer orden nacional, y en algunos sectores económicos también al máximo nivel internacional. Pero eh ahí que en 14 meses han cambiado los vientos, algunos empresarios han decidido plegar velas, dirigirse a puerto y vender el barco. ¿No resulta extraño?, ¿Qué tiene que decir el gobierno gallego de todo esto?
Galicia no puede permitirse “traspasar”, permítanme el símil futbolístico, a sus galácticos, a las estrellas de las empresas, porque puede sucedernos como aquellos que por dejar escapar a los mejores, acabaron sucumbiendo en el pozo. Y claro, algún responsable debe de haber en todo esto, no son lógicamente los empresarios los responsables de la situación creada, después de todo los empresarios entre otras cosas están para ganar dinero, pero a la vez que lo hacen tienen una misión inmensamente social e importantísima como generadores de estabilidad, riqueza, y progreso en no pocos casos. Nuevamente nos encontramos con un gobierno gallego dividido en dos que genera en el tejido empresarial una enorme desconfianza, que genera un enorme desconcierto ante la inexistencia de una política económica clara, y que se ha demostrado como un gobierno tremendamente ineficaz en su gestión, agotado en sus ideas, y superficial en sus planteamientos políticos.
Volviendo al símil inicial: las empresas gallegas navegaban en aguas tranquilas, con unas normas claras, con un director de regata único, con unos equipos de auxiliares capaces, con una gestión eficaz y claro, ante la seguridad de ver que te apoyan la navegación es más sencilla. De repente el escenario cambia las aguas no van tranquilas, las normas no son tan claras, entra en juego la arbitrariedad, en vez de un único director de la regata tenemos dos, y por supuesto, los acontecimientos lo han demostrado, los equipos no están a la altura de las circunstancias, a la altura de lo que necesitan los gallegos, y claro es, y nuevamente los hechos lo han demostrado: la gestión ha sido y es ineficaz. ¿Qué harían uds.? Pues lo que está pasando, aprovechar que el barco va con el impulso anterior y venderlo, cambiar de armador.
Reflexionen sres. del bipartito, reflexionen, y si no saben pidan ayuda, pues más vale ser remolcados en alta mar, que perecer ahogados en la ignorancia y la ineficacia.

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