MAS O MENOS. RUPTURA O CONTINUACIÓN.

      Hice referencia ayer a una frase de Cicerón que aunque pronunciada antes del nacimiento de Cristo, podemos decir que sigue de plena vigencia incluso en la España del año 2013. Decía el político e historiador romano que “Seamos esclavos de las leyes, para poder ser libres”. La libertad la podemos ejercer porque hay leyes que sirven de contrapeso, leyes que impiden la violencia sobre su ejercicio y que permiten el perfecto uso de nuestros derechos, contrapesados con nuestras obligaciones. La Constitución de 1978 es la que podemos calificar de Ley de leyes, sería el vértice de la pirámide kelseniana (quizá ahora superada por la globalización y la pertenencia a la U.E., pero que sirve en al ámbito doméstico).

      La Constitución nos hace encadenados de ella precisamente, para que, como decía Cicerón poder vivir en paz y libertad. Arthur Mas en Cataluña secundado por sus socios nacionalistas y con unos socialistas sitos en el limbo de la indefinición, quieren poner en jaque la “esclavitud” (respeto) a esta Ley que tiene en si encerrada la esencia de lo que somos como Estado, como Nación, País, como queramos denominarlo. Esta Norma Fundamental en su artículo 2 no señala que la propia Constitución, y por ende España, se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas. Para que todos seamos libres debemos respetar la norma, porque atacada la libertad, rota la norma se pone en peligro la convivencia.

      Llegado a este punto también podríamos plantearnos la inmutabilidad de la norma, la permanencia de la misma y su cambio. Lógicamente una norma como es Ésta debe, por lógica, por respeto a la paz y a la invocada libertad, tener una clara vocación de permanencia en el tiempo, y establece (como de facto lo hace) los mecanismos para modificarla, mecanismos que lógicamente escapan de la facilidad de la oportunidad de un momento dado y suponen un procedimiento gravoso para la modificación en aras del respeto de su permanencia en el tiempo porque da estabilidad al conjunto del País, al conjunto de las nacionalidades y regiones (en 1978), hoy Comunidades Autónomas. ¿Quiero decir qué no se puede cambiar? Lógicamente no, pero debemos reflexionar sobre su conveniencia, pero sobre todo qué planteamiento alternativo se tiene. Estos días escuchamos en Cataluña amenazas a la estabilidad constitucional, vientos de ruptura e incluso de manipulación histórica. Mas piensa que la convivencia de todos, es como un matrimonio, que puede acudir a un juzgado y separarse, o en éste caso divorciarse, o rizando más el rizo declarando su nulidad para llegar al “aquí no hubo matrimonio ni nada”. Así en el día de hoy en el Parlamento catalán ha afirmado que “Cataluña siente afecto por España, pero que no confía en el Estado” y por ello va a hacer una consulta, claramente ilegal, no amparada por la Constitución y que debería en el caso de ser llevado a efecto graves consecuencias, la primera sería para todos por la ruptura de la convivencia, por la quiebra de la legalidad vigente, y por ende de la libertad de todos.

      ¿Quieren la secesión? Pues tendrán que modificar la Constitución, y para ello seguir los mecanismos que la Carta Magna prevé. Es la única fórmula posible. Otros planteamientos son solo quimeras. Para ello tendrán que ganar en el Congreso de los Diputados, en el Senado y por tanto convencernos a todos los españoles de la bondad, necesidad y/o conveniencia de dicha Reforma. Obtener la mayoría reforzada exigida y volver a ganar. Lo demás son lo que hace Mas el cuento de la lechera, amenazas irrealizables, dislates y una patochada. El recurso al pataleo de si no haces la vista gorda con mi ilegal referéndum, convoco elecciones no es más que una “soberana” tomadura de pelo a los ciudadanos, a sus bolsillos en una Comunidad que no funciona, que tiene que constantemente pedir dinero a esa España que tan poco quieren (solo en lo que interesa). Una historia de ruptura como la que plantea Mas no se advierte, se hace, y si se proclama es que no quiere llevarse a cabo. Las independencias solo se amenazan cuando no se quieren llevar a cabo cuando son utilizadas como cortina de humo frente a los graves problemas existentes en el desgobierno.

      Me preguntaba antes si se puede modificar la Constitución, evidentemente sí, pero para ello debe existir una hoja de ruta clara, una modificación constitucional clara y con unos objetivos de mejorar no de empeorar. Decir: vayamos a un Estado Federal, modifiquemos el Senado, eliminemos las Diputaciones, etc…puede estar bien, puede ser discutible, pero exige un elemento que hasta la fecha no se da: UNIDAD. Unidad de las principales fuerzas políticas de este País, alcanzar los consensos que se sumaron en el año 78, y para eso hace falta una concentración de fuerzas, solo así se podrá superar el reto. Las propuestas por separado no hacen más que ahondar en un problema, si nos unimos todos, alcanzaremos la solución para el futuro, un futuro en común, con problemas y soluciones comunes.

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