MOCIÓN DE CENSURA A CABALLERO: ¿UNA NECESIDAD?

Vivimos un momento político muy complicado, complicadísimo diría yo. La crisis está ahí, pero lo realmente preocupante es la creciente desafección por la política, los políticos y lo que representamos. Hablando con la gente te das cuenta de la creciente separación entre los partidos y la sociedad, entre ésta y los gobiernos, entre los gobiernos y los problemas que nos afectan a todos (políticos o no). Da igual el nivel al que nos encontremos: nacional, autonómico o local, la realidad es la misma: un gobierno y una oposición, el primero hace, el segundo critica, pero a nadie se le ocurre pensar por qué no remamos todos unidos y buscamos soluciones juntos, como una piña. La política que la ciudadanía reclama en este siglo XXI, en el 2013 y en el futuro difiere mucho de lo que hemos vivido hasta la fecha, precisamente por lo que indicaba antes, ya no estamos en los 70 ni los 80.

Me voy al caso de Vigo. He escrito mucho sobre los problemas que afectan a mi ciudad, sobre el responsable en numerosas ocasiones de que no se solventen los mismos. Por enumerar los más significativos: la puesta en marcha del Área Metropolitana, el Auditorio Mar de Vigo y su problemática, la ciudad de la justicia, los sectores productivos, el caso del centro de ocio de Porto Cabral, el nuevo hospital, el aeropuerto de Peinador, el comercio, el turismo, el empleo (primordial), la seguridad… Como vemos son muchos los frentes abiertos en los que Caballero tiene enorme responsabilidad por su falta de consensos, de coherencia, su minoría en el pleno y a veces su irresponsabilidad. Como he dicho en mi último artículo gobierna con 11 concejales pensando que tiene 27, cuando el PP tiene 13 y el BNG 3.

¿Qué planteamiento propongo? A partir de ahora el socialista Caballero tendrá problemas para obtener el apoyo de sus socios de gobierno (en la sombra desde el año 11), los de la oposición BNG, juntos alcanzaban los 14 concejales, gracias a ello gobierna Caballero, pero todo indica –las declaraciones en los medios son claras por unos y otro- que “se acabó lo que se daba” y el arranque de la campaña ha comenzado 18 meses antes. Claro que formalmente no les interesa una ruptura del pacto oculto que mantenían porque como he manifestado en otra ocasión las prebendas son importantes. Podemos entrar en una parálisis mayor aun de la que sufre la ciudad y en una guerra de descalificaciones paralizantes. El PSOE con Caballero quiere perpetuar esta situación porque es su propia campaña, así lo ha reconocido el propio Alcalde, cuanto peor le vaya a Vigo mejor le irá a él según su tesis.

Sólo queda el partido mayoritario de la Corporación municipal con 13 concejales y casi 12.000 votos más que Caballero, quien fue votado para un ejercicio de responsabilidad urgente, debe hacer valer esa “mayoría menos uno”, y promover conforme prevé la Ley una moción de censura para presentar un candidato alternativo al actual Alcalde y un programa de gobierno para el tiempo que resta de mandato, porque Vigo no puede perder ni un día no, ni un minuto más, en una desquiciada carrera electoral que lleva ya demasiado tiempo. La Ley prevé esta posibilidad, y debe ser la valentía de quien es alternativa de gobierno, no un simple grupo de oposición, el que dé un paso al frente y demuestre a la ciudadanía varias cosas: que el actual alcalde lo hace mal (que cosas, acciones o políticas perjudican gravemente a la ciudad y a nosotros lo ciudadanos); que alternativas se proponen a la ciudadanía para cambiar esta tendencia negativa que comenzó en junio de 2007 (programa de gobierno); que vota cada uno (retrato político de la ciudad), porque un BNG que dice no a todo por sistema, pero que es el responsable de que Abel continúe de alcalde por mucho que pretendan distanciarse con las críticas en prensa; y por último que existe un partido con mayoría de concejales, a favor de la ciudad y con vocación de gobernar para solventar problemas. Ha llegado la hora de ser valientes por el futuro de la ciudad y para que Caballero no se convierta en Matusalén hasta el 2023 como se atrevió a anunciar el otro día.

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