NO COMMENT – NADA QUE DECIR

FullSizeRender (3)Sobre las 7 se levantan gran parte del grueso de vigueses, que encuentran las calles puestas, algunos nos levantamos algo antes, pero nos dejamos llevar por la corriente de las 8 de la mañana. Muchos vemos la prensa, oímos la radio, para leer o escuchar las noticias del día, y porque negarlo algunos días no dejamos de sorprendernos.

Hoy fue uno de esos días, eran cerca de las 8 de la mañana y en un medio de comunicación escuché las últimas declaraciones de D. Abel Ramón Caballero, alcalde de la ciudad, inquirido periodísticamente por la imputación de 4 personas en un asunto relacionado con una cuñada de su teniente de alcalde, y al más puro estilo de las grandes estrellas televisivas (cuando les preguntan por asuntos del corazón) soltó un NADA QUE DECIR, un “no comment” (frase utilizada cuando no se desea contestar). Me chocó, porque el bueno de Abel es persona locuaz, animado compañero del micrófono y de la cámara. No es quien rehuyese, hasta la fecha el hablar, el autobombo, los grandes anuncios que son seña de identidad del bueno de D. Abel. En inauguraciones, en acontecimientos deportivos, sociales, culturales, de todo tipo el alcalde se arranca por palabrería salvo ayer.

caballero-560“Nada que decir”. Se le apagó la voz, pero no por defecto físico, se le apagó la voz, no por no saber lo que contestar (que como dije antes es un hombre resabido en mil batallas dialécticas, para algo fue ministro con González); se le apagó la luz de ¿vergüenza por lo acontecido? Me temo que no es vocablo el de la vergüenza que Él maneje entre los suyos, y entonces ¿por qué se le apagó la voz? Pues por puro miedo, Abel tiene fobia a las negras togas de jueces y fiscales, no le gusta nada, porque es sabedor de las consecuencias que puede tener una actuación certera de la ciega Justicia.

      El miedo de D. Abel es desde luego superable, y lo es con la verdad, con nada que ocultar, y colaborando con la Justicia. Pero Caballero calla ante las togas, nada que decir, porque nada dice ni ha dicho de su concejal imputado por el caso del hormigón, nada ha dicho ni dice del conocido como caso “Patos” pese a haber sido registrado durante horas la casa consistorial, nada dice tampoco ahora del caso de los enchufes, como nada dice de todo aquello que le da miedo.

        Pues es hora de que hables alcalde, es hora de que des la cara, al menos hazlo ante la ciudadanía, vas a tener que hacerlo ante el Pleno de la Corporación (porque no serás quien de buscar una triquiñuela para no convocarlo ¿verdad?) y vas a tener que hablar ante las viguesas y los vigueses que pronto te van a juzgar, te vamos a juzgar en las urnas. Todo parece oscurecido tras 8 años en la Plaza del Rey, pero falta menos para que la luz resplandezca de nuevo porque las urnas son imparables, pero los jueces y fiscales cuando se trata de perseguir actuaciones irregulares lo son más.

         No me gustan los políticos que no dan la cara, sean del partido que sean, no me gustan los plasmas, no me gustan los políticos que huyen de los medios de comunicación. Comprendo la prudencia, pero hay que dar la cara. No es problema de llamarse Pepe o Juan, de ser del PP o del PSOE o de Podemos, es cuestión de hacer como hizo en su tiempo Adolfo Suárez, o como hacen en otros países y de vez en cuando tener algo que decir, porque nos debemos a los ciudadanos, y en ellos existe el derecho de conocer de primera mano, de sus gobernantes, sus opiniones, comentarios o reflexiones sobre los asuntos de actualidad o que les atañen en sus quehaceres políticos o de administración.

      Deseo una pronta recuperación de la voz de D. Abel, espero y deseo que dé explicaciones convincentes de lo acontecido en Plaza del Rey, y que igual que ante llamadas radiofónicas o televisivas (que no voy a ser mal pensado, y decir que puedan estar más o menos preparadas) tenga coraje para enfrentarse a las preguntas, aunque éstas se refieran a asuntos de togas y puñetas.

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