NO PODEMOS VIAJAR EN AUTOBUS URBANO (artículo publicado en ABC 12/12/12)

Una ciudad en principio podría parecer que funciona sola: limpieza, suministros de agua, electricidad, gas; transporte; los servicios de grúa, taxi, cementerios, etc. Pero no, no van solos, detrás hay personas, y sobre todo tiene que existir un liderazgo político fuerte, porque al final un gobierno municipal, encabezado por su alcalde es el encargado de priorizar en beneficio de sus ciudadanos. Gobernar es elegir, priorizar y tomar decisiones que, en no pocas ocasiones, son trascendentes para la vida de presente y futura de sus convecinos.

Muchos servicios se prestan directamente por el ayuntamiento; otros, por razón de eficacia, eficiencia o necesidad, son procurados por una empresa concesionaria, que será compensada por el ayuntamiento en función de un contrato de concesión administrativa que le da una exclusividad en el servicio. Precisamente de esta idea de exclusividad nace, bajo mi punto de vista, una exigencia de responsabilidad, incluido el alcalde de turno en su liderazgo por alcanzar acuerdos, y exigir responsabilidades cuando se precise, jurídicamente porque en el contrato de concesión figuran derechos y obligaciones para las partes. El transporte urbano tiene a las viguesas y vigueses preocupadísimos, transporte que cuesta mucho dinero a nuestra ciudad, que se cifra en casi 11 millones de euros presupuestados para este año 2012 destinado por el gobierno de Vigo a la «promoción y mantenimiento del transporte urbano de Vigo. ¿Algo tendrá que decir el ayuntamiento en la huelga de Vitrasa, que va para 10 días, no?

Once millones para subvenciones, que seguro para el año 2013 serán más, 1 millón al mes, suponen una partida importante en el presupuesto municipal, una inversión -no le voy a denominar gasto-, inversión porque facilita el transporte de muchos vigueses y viguesas. La orografía de la ciudad, las distancias importantes entre los extremos de la misma hablan por si solos de la importancia de un servicio público como es el del transporte urbano. El autobús busca la mejora del tráfico, del medio ambiente, reclamando el uso del servicio público de transporte y éste está de huelga la pérdida de viajeros, ello se traduce en una clara sangría y en un grave perjuicio para la ciudad.

Ahí debe de entrar el alcalde, demostrando que trabaja por y para la ciudad, en los problemas es donde se ve la altura de un hombre, y por ende de un político. Ser capaz de liderar la solución a un problema dice más políticamente de alguien que generar enfrentamientos o incluso que generar artificiales disputas. Ahí, Abel Caballero no ha estado a la altura de las circunstancias, decía en su programa televisivo local, que el «conflicto» era privado entre una empresa y sus trabajadores: pues yo le digo que NO, trasciende lo particular al afectar a lo colectivo. También daba como solución no renovar la concesión en el 2017: aquí también se equivoca, en vez de coger el toro por los cuernos y sentar a las partes en su mesa y pedir responsabilidad, amenaza a la concesionaria ad futurum; de hacer esa ultimátum, al menos que lo haga con retirarle ahora el millón mensual que da el Ayuntamiento si de este modo se soluciona el conflicto, y ello porque lo importante es que en el presente no podamos usar el servicio por la huelga, que lleva más de 10 días, y que parece puede alargarse aún más.

Lo hemos visto también estos días con la probable huelga de Iberia, donde Ana Pastor convocó a las partes y colaboró en desbloquear el conflicto y de esta manera se ha provocado el fin de la amenaza. Liderazgo, trabajo y voluntad. Sólo le pedimos eso alcalde: que lidere, que trabaje por los intereses de la ciudadanía y que tenga la voluntad de hacerlo. Viva el presente, porque se olvida de él y solucione los problemas de la ciudadanía. Muchos vigueses dependen del Vitrasa en el día a día, Caballero no, pero otros caballeros y señoras sí. Un alcalde en un tema tan trascendente no puede delegar en el concejal de turno, debe liderar y demostrar por qué es el alcalde. A la oposición BNG y PP le pediría que se ponga al lado del alcalde en este tema, que le tiendan la mano, para que -si es menestertome decisiones como la rescisión de la concesión, y que colabore en la solución del problema. Sólo si Caballero no lo hace le pediría que reclamen dimisiones. Mano tendida por el bien supremo de la ciudad. Cualquier partido que aspire a ser alternativa de gobierno debe de estar al lado de la ciudad, pelear por ésta y colaborar en solucionar los problemas, no usarlos como arma arrojadiza. Este trabajo tiene la clave de lograr alcanzar la meta de la alternancia.

Once millones para subvenciones, que seguro para el año 2013 serán más, un millón al mes, suponen una partida importante en el presupuesto municipal, una inversión -no lo voy a denominar gasto-, inversión porque facilita el transporte de muchos vigueses y viguesas. La orografía de la ciudad, las distancias importantes entre los extremos de la misma hablan por sí solos de la importancia de un servicio público como es el del transporte urbano.

El autobús busca la mejora del tráfico, del medio ambiente, reclamando el uso del servicio público de transporte y este está de huelga, pero la pérdida de viajeros se traduce en una clara sangría y en un grave perjuicio para la ciudad.

Ahí debe de entrar el alcalde, demostrando que trabaja por y para la ciudad. En los problemas es donde se ve la altura de un hombre, y por ende de un político. Ser capaz de liderar la solución a un problema dice más políticamente de alguien que generar enfrentamientos o incluso que generar artificiales disputas.

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