OJOS QUE NO VEN…TORTAZO QUE TE PEGAS.

ojosquenovenHay personas que ante las evidencias prefieren mirar para otro lado a pesar de las consecuencias que pueda haber. Otras prefieren coger el toro por los cuernos y buscar soluciones.  Cuando se celebraron las Elecciones Europeas en 2014 e irrumpieron nuevas organizaciones políticas, produciéndose un fuerte varapalo partidos como el PSOE y el mío el PP, muchos prefirieron mirar para otro lado y pensar que nada pasaba, tomarse de facto a broma las Europeas, como si de un proceso electoral menor se tratase, y diciendo aquello de “¡Bah! nos han castigado en éstas, pero cuando sean unas elecciones internas del País las aguas volverán a su cauce”, en el caso de mí partido algunos se aferraron como a un hierro ardiendo a la debilidad de unos números que si bien nos situaban como primera fuerza política reflejaban un fuerte revés electoral. Alguno en este caso con los resultados de mi ciudad así lo manifestamos en los órganos de dirección y se nos negaba el problema. Ahí se produjo el primer problema al no querer asumir el problema y empezar a buscar soluciones. Después han venido las elecciones andaluzas (ya tuve ocasión de escribir al respecto) y se pensó que tampoco pasaba nada, y que al igual que las Europeas no eran extrapolables a elecciones como las Municipales, las Autonómicas en otras comunidades e incluso unas Generales; se prefirió igualmente mirar para otro lado y no hacer caso al análisis de sangre que indicaba un grave problema. Incluso alguno ha querido, en este caso sí, extrapolar las elecciones británicas a España, cuando resulta claro que en absoluto pueden hacerse semejanzas.

          Y, claro, lo que tenía que llegar llegó y lo hizo como un auténtico tsunami. Ahora es cuando se quiere reaccionar, se habla de remodelación, de cambios, etc. El otro día un ex ministro de la UCD Jose Manuel Otero Novas analizó en el Club Faro la situación política. Decía en el diario decano que “Estamos oyendo frases, análisis o planteamientos de líderes del PP que me recuerdan aquel tiempo en que UCD pasó de 176 diputados a 10. El giro de Suárez hacia la izquierda y la minusvaloración de las propias ideas centristas condujeron a la práctica desaparición de la UCD en 1982“. Llevo tiempo diciendo que en el Partido Popular debemos recomponer la deriva de los últimos tiempos y retornar a la centralidad huyendo de cualquier atisbo de radicalidad, sea hacia la derecha o hacia la social democracia (para ello existen ya opciones políticas a las que votar). Como puede verse leyendo la historia y haciendo un poco de memoria la UCD por renunciar a sus principios y valores, y como dice Otero por la minusvaloración de las ideas centristas en 1982 el partido de Suárez pasó de la mayoría absoluta a la práctica desaparición. ¿Queremos que vuelva a suceder? Creo que es el primer planteamiento que deberíamos de hacernos, para saltar el egoísmo personalista de algunos, para imbuirse en el mundo de las ideas, de las reformas, y de proyectos ilusionantes. Debemos aportar a la sociedad compromisos firmes de defensa de los valores democráticos, de defensa de la libertad, de lucha sin descanso contra la corrupción, de profundización de los valores que nos dimos en el año 1978 en la Constitución, sin miedo, llegando a acuerdos pero sin renunciar a los propios valores, y sin pausa. La ciudadanía estamos aburridos de constantes rectificaciones y sobre todo de que no se solventen los problemas.

          Hace falta un giro para recuperar la confianza, ese giro debe devolvernos al centro, a unos mensajes claros pegados a la realidad de los ciudadanos, y sobre todo unas realidades sobre la mesa. Las promesas vacuas, los programas incumplidos, las leyes inacabadas solo llevarán a la derrota. La firmeza, decisión, nobleza y recuperación de valores no solo económicos si no también humanos llevarán a la recuperación del partido. Se debe pues hacer política, que para eso nos votaron, y además acometer reformas en profundidad en el partido y en las leyes para conseguir, como por ejemplo: listas abiertas; primarias; mayor democracia interna; 1 afiliado 1 voto; verdaderos debates en los partidos sin que se acabe el mundo; limitación de mandatos, etc. Mucho por hacer, pero ¿hay voluntad?

          Tengo pues claro que aquel dicho de “ojos que no ven” no es aplicable a la situación que vivimos, salvo que siguiendo el ejemplo de los japoneses algunos opten por el harakiri en lugar de por la reflexión y la búsqueda de soluciones. Personalmente opto por lo segundo, esperar a que los problemas se solucionen solos llevará como decía Otero Novas a reproducir situaciones pretéritas, el corazón siente, cuando valoras las cosas. Ya sabemos que ojos que no ven, tortazo que te puedes pegar. ¿Qué esperamos a ver, pues?

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