OPERACIÓN LIMPIEZA CONTRA LA LACRA CORRUPTA

colesterolkarcherAyer comentábamos en casa la imaginación que tiene la policía para poner nombre a las actuaciones que realizan, y la verdad es curioso como lo hacen. ¿Existirá un departamento de marketing? ¿Lo hará un agente imaginativo? ¿Será fruto de la casualidad? La verdad no lo sé, pero hay que felicitar a quien o quienes lo hagan, porque además este nombre marca el destino del “caso” a lo largo de su instrucción y/o juicio. Es un ejemplo de que dar la correcta denominación conduce a un mayor conocimiento de las circunstancias del caso X y a un seguimiento mediático importante, que podemos observar por ejemplo estos días con la operación “Púnica”.

Pues bien, creo que los partidos debemos iniciar una operación, una que debió comenzar hace tiempo, y que debemos denominar como OPERACIÓN LIMPIEZA, hace falta meter la “karcher” y hacer una limpieza a fondo, a presión, para eliminar todo lo que sobra en la vida pública y alcanzar un nivel de renovación que nos reclama la sociedad. Debemos escuchar a la ciudadanía, debemos ver los gestos que ésta nos hace (no podemos cegarnos o enrocarnos (en términos ajedrecísticos) con que nada pasa y que como decía la canción “la vida sigue igual”, porque no sigue no, nos enfrentamos a la posibilidad de un duro castigo y es por ello que lejos de esconderse hay que hacer pedagogía, lejos de inconcreciones hay que ser didáctico y concreto, lejos de compadreos hay que pactar con la ciudadanía. Por otro lado debemos arriesgarnos a hacer una nueva forma de política en la que el reconocimiento y denuncia de lo mal hecho se antepongan al “y tú tienes más, tu eres peor, o frases similares…” La sociedad creo que vamos por el primer camino.

Una política nacional comparaba ayer la corrupción con el ébola, yo creo que es más como el colesterol, casi todos lo tenemos, es silente, va invadiendo nuestras arterias y si no nos cuidamos e intentamos hacerlo desaparecer o rebajarlo a niveles aceptables puede llevarnos al colapso y la desaparición por nuestro fenecimiento. Pero hay posibilidades de aliviar nuestras arterias, con medidas que muchas veces son sencillas: una mejor alimentación evitando ciertas comidas, hacer ejercicio, y en los casos más resistentes pues te darán una pastilla y “voilá” la cosa mejora, podremos sobrevivir y alargar nuestra existencia con sencillas medidas. Pues con la corrupción pasa algo similar hay medidas para reducirlo al máximo para evitar el temido colapso. Claro que existe un problema, tanto en un caso como en el otro, hay que tener VOLUNTAD DE HACERLO. En nuestras manos está hacer esa limpieza, pero como el movimiento se demuestra andando, pongámonos de una vez en el camino, pues como decía el poeta caminante no hay camino se hace camino al andar…. ¡Hagámoslo ya!

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