PERSIGAMOS LA CORRUPCIÓN CON EL ESTADO DE DERECHO, NO CON REVUELTAS.

El jueves tuve oportunidad de participar en un debate televisivo en la televisión VIARTV sobre la corrupción en el que como militante del PP de Vigo, me tocó hacerlo con un representante de EU, uno del PSOE, otro de Compromiso x Galicia y una representante de la formación de Beiras AGE.

Me ha preocupado mucho, muchísimo, algunas de las manifestaciones que allí se vertieron por parte de los representantes de estos partidos de izquierda. Todos coincidimos, como no podía ser de otra manera, en la condena de la corrupción. Pero mientras yo defendía su cacería mediante la intervención de nuestro Estado de Derecho, es decir con la intervención de la Justicia en todo el estudio, persecución y resolución de las causas contra los corruptos, con escrupuloso respeto a los principios inspiradores del procedimiento penal, en concreto el “principio acusatorio” que hace que debe probarse que alguien es culpable destruyendo el derecho constitucional previsto en el artículo 24 de la “presunción de inocencia”, y su variante jurisprudencial de “in dubio pro reo”, que en definitiva viene a significar que nadie puede ser condenado sin que exista una actividad probatoria que desvirtúe esa presunción de que alguien es inocente, y que en caso de que tras el proceso exista alguna duda: “inocente es”. Estos derechos afectan e incumben a todos y cada uno de los ciudadanos, tengan la profesión que tengan, el dinero que sea y el nivel social que posean. En resumen pedí que se persiguiese a los delincuentes como se hace en un sistema democrático, además que como abogado soy un firme convencido de que el sistema es lo mejor que podemos seguir.

Frente a mi postura me encontré con unos partidos que sólo llaman a la gente a tomar la calle, a iniciar una revolución social e incluso a pedir que el resultado de las urnas puede deshacerse con manifestaciones, como en Grecia (así les va) con la inútil petición de dimisión de Mariano Rajoy sin más. Están instalados en la confrontación, en la gresca, en otros tiempos, en algo que es preocupante, en no importarles la división de poderes, ni el sometimiento a la administración de justicia, ni el respeto a la elección de millones de españoles hace algo más de  un año. Lo malo es que en el año 1934 ya se intentó algo parecido y acabó todo mal no peor. España no es país para problemas sino para arrimar el hombro y trabajar todos para solventarlos. Además es curioso que quienes toman las calles, cercan e incluso en casos atacan las sedes del Partido Popular, no se dan cuenta que en las mismas por lo general no están políticos, sino trabajadores de las sedes, que como esta última referencia indica, no son políticos sino empleados. Deberían reflexionar lo que intentan, máxime cuando suelen estos partidos tener sección sindical, y ser los mismos que atacan e impiden que trabajen sencillos asalariados que buscan el pan para sus familias. Aunque me temo que en su estrategia rupturista, esto les da exactamente igual.

Para acabar sólo me gustaría pedir respeto al Estado de Derecho, confianza en la Justicia, persecución a los corruptos. En definitiva más confianza y apoyo al sistema, y menos revolucionar. Las revoluciones, en un sistema democrático se consiguen en las urnas, el resto es propio de un pasado al que una amplia mayoría decimos, gritando si hace falta: NO LO QUEREMOS REPETIR.

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