POR QUÉ CAMBIAR AQUELLO QUE NOS VA BIEN

Algunas veces, o muchas quizá, mis seres más queridos me dicen que subyace en mi una cierta obsesión en la creencia de la necesidad de preservar nuestro texto constitucional, y no lo voy a negar, pero no por obsesión si no por puro convencimiento. Desde que en segundo de derecho me enfrenté a su estudio lo cierto es que encontré en el texto un hito importante en nuestra historia, y encontré en su articulado estabilidad, sensatez y sobre todo concordia. Digo esto último, pues fueron muchas las sensibilidades y voluntades que hubieron de aunarse para llegar al modelo final de lo que queríamos ser, y eso siendo radicalmente importante merece la pena defenderlo y aferrarse a ello.

La verdad es que el Preámbulo de la Carta Magna es digno de lectura pues encierra verdaderas perlas y señala aspectos importantísimos pero yo de todos esos importantes contenidos de lo que es la introducción me voy a quedar con 2 a saber:
– “La Nación española,…., en uso de su soberanía”. Lo anterior redunda directamente en el hecho de la preexistencia de una realidad nacional única y soberana cual es la española, por lo que difícilmente tiene encaje por mucho que estiremos la goma la existencia de otras naciones dentro de la nación, ya que si no, supongo, la propia Constitución lo mencionaría, ya no sólo en su Preámbulo si no en el articulado.
– “Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular”. Es precisamente el imperio de la Ley lo que consolida el Estado de Derecho, siendo por ello, y la propia Constitución es la más importante de las leyes garantía de ese Estado.

Creo que todos los españoles deberíamos acercarnos a la lectura de la Carta Magna y descubrirla, e igual nos damos cuenta que con una mano de pintura llega, no hace falta tirar con los muros de la casa para ajustar la misma a las necesidades actuales.
Pero también nos daremos cuenta la gravedad que supone el que a través de una ley de rango inferior como es un Estatuto de autonomía queramos suplir la voluntad de la Nación española en el uso de su soberanía quebrando con el imperio de la ley que define nuestro Estado de derecho.

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