¿POR QUÉ ESTÁ MAL VISTO DECLARARSE CENTRISTA?

SUAREZ SOLORecuerdo muchas horas de conversaciones con amigos en las que defendía ser de centro y me hablaban de su inexistencia. Pues bien, cada día creo más en la existencia del centro político, creo en la necesidad de su reafirmación y del papel que jugó la Unión de Centro Democrático de Adolfo Suárez en la democracia española y por ende la existencia de ese centro político. Ser de centro no implica se equidistante, ni poco comprometido, ni siquiera como dicen algunos un “queda bien”. Para mí significa anteponer la libertad a todo, la igualdad al servicio de la persona y la persona al resto. Los principios inspiradores de la Revolución Francesa, creo que tantos años después deben seguir vigentes: libertad, igualdad y fraternidad.

          Creo en esa política de centro que anteponga los valores al resto, con unas líneas rojas infranqueables y que debemos respetar todos: educación, sanidad, justicia y seguridad deben quedar siempre plenamente defendidas y cuidadas para equiparar a los ciudadanos para tener esas oportunidades. Sinceramente creo que no debemos ser radicales, y mucho menos caer en los extremismos, que debemos ser equilibrados y coger lo mejor de la derecha, lo mejor de la izquierda y marcar una línea política.

           Para mí eso es precisamente el centro, el espacio de equilibrio que pone al ciudadano en el punto de mira; el medio de alcanzar el objetivo de pensar en las personas por encima de otros intereses; el sistema por el que el consenso en los temas claves esté por encima de la imposición de una determinada norma, porque las leyes deben tener ánimo de perdurar en el tiempo para beneficio ciudadano, y no ser simplemente un reclamo para el siguiente proceso electoral. Es lo que nos reclama la calle, pensar que los políticos somos ciudadanos de a pie, no seres de otro planeta, que aparecen como arte de magia en medio de la ciudad.

        En definitiva el centro resulta de la aplicación de políticas equilibradas para la solución de los problemas ciudadanos, sin estridencias, sin extremos copiando lo bueno de unos y de otros, e intentando por ende plasmar las imperfecciones del sistema desde el sistema. Adolfo Suárez fue desde luego clarividente en destacar que si queríamos pasar de “la ley a la ley, pasando por la ley” eran necesarios consensos amplios, preciso un proyecto centrado que pudiese aglutinar distintas sensibilidades y pensar en el futuro que trazaba la Transición, sin olvidar el origen, pero con ánimo de perdurar en el tiempo. Estamos en un momento similar a aquel, y hace falta un gran consenso en ese espacio que representa el centro, sin estridencias y pensando en el futuro de nuestros hijos (y nietos quienes los tengan), esta es la segunda Transición que nos toca vivir y debemos pensar mucho en el bienestar futuro y quizá algo menos en el actual. Muchas personas están por esta labor, además te lo dicen, pero, ¿por qué está tan mal visto declararse centrista?

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