QUE VIENE EL DIABLO, QUE VIENE EL DIABLO

Menuda estrategia la de la izquierda, unida a los nacionalistas, se reúnen todos, se predican en comandita para demonizar al partido más importante de la oposición, para intentar acallarlo y ningunearlo. Se han unido para bloquear cualquier iniciativa que pueda presentar en el Congreso de los Diputados para que de una vez por todas algo de luz recaiga sobre los tristes acontecimientos del 11-M.
Soy un convencido de que el movimiento se demuestra andando, y creo firmemente en que debemos pensar, mirar, y lo más importante ir hacia el futuro, pero desde esa misma perspectiva, debemos ser los suficientemente inteligentes para no sólo no olvidar el pasado, si no para aprender de él, y para hacerlo en el caso de los terribles atentados de Madrid es importante conocer exactamente que paso en una jornada de tan triste recuerdo como aquella mañana de jueves.
Además, si tan convencidos están de que el PP va hacia ninguna parte en este terreno ¿por qué no dejar que hagan el ridículo, si tan equivocados están? ¿O acaso tienen miedo de que con las iniciativas y/o investigaciones que puedan plantear alguno pueda quedar escaldado, o quemado?
Las Instituciones se erosionan y/o queman Sr. López Garrido, precisamente por no servir a los intereses generales, si no exclusivamente a los partidistas, lo hacen cuando existe un enrocamiento constante ante las iniciativas de quienes representan a casi 10 millones de españoles, se erosionan cuando algunos se obstinan en crear movimientos en contra de aquellos que representan a tantos y tantos españoles.
Lo cierto es que maniobras como la de ayer ocupan un gran espacio en los telediarios, parecen movimientos “disfraz” para que asuntos de tanta gravedad como la inmigración, ETA-batasuna y la negociación con el gobierno, y otros cuantos problemas que acucian la vida de los españoles, pasen a un segundo término, un disfraz para demonizar al PP al más puro estilo Chavista en su discursito en la ONU.
Miremos al futuro, aprendamos del pasado y dejemos que el Parlamento sea el lugar donde se lleve la discusión política, sea el seno donde los políticos planteen sus iniciativas con cordura, mesura e inteligencia, pero no convirtamos el Parlamento en un circo al servicio de la demonización de unos pocos y el beneficio de otros tantos, porque como decía el poeta “caminante no hay camino se hace camino al andar”, caminemos pues en el reforzamiento de las instituciones democráticas, de la revitalización de la vida parlamentaria y hagamos que sea quien sea el que lo planté el Parlamento, al igual que en otros países, no sólo pueda si no deba ocuparse e investigar aquellos asuntos que preocupan a los españoles, con un exclusivo límite: el respeto a la división de poderes que algunos se quisieron cargar.

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