SER OVEJA NEGRA NO ESTÁ TAN MAL (ABC 29-11-2013)

goyoEl otro día recibí una llamada de una ciudadana solidaria, por algo llevamos el título de Siempre Benéfica. Sonó el teléfono:
—Hola Jorge, soy una Oveja Negra solidaria.
Entenderán mi sorpresa. Curioso título para una asociación benéfica, máxime cuando esa expresión suele utilizarse como algo peyorativo.
 Pues no, en este caso ser una «oveja negra» no solo no es malo sino todo lo contrario, es buenísimo por la gran labor que hacen cara  a los más desfavorecidos. Me hizo una serie de reflexiones, que no debería únicamente haber oído yo, sino también los gobernantes, con indepencia de las siglas políticas o las administraciones que ostenten.
No le faltaba razón a la señora., cuando desde la solidaridad se ven tantas desgracias ajenas, se valora de  otra manera la vida propia y la actuación de los demás, máxime cuando se juega con el dinero público. Me habló de aceras, de campos y equipos de fútbol, de derroche, de coches, de impuestos…

Y, ¿qué les dices? Te ves sin argumentos. No tienes razones que defiendan esos gastos, en publicidad y propaganda de las diferentes administraciones, en el Congreso, Senado, Autonomías, Diputaciones, Ayuntamientos, empresas públicas… Evidentemente me llegó al corazón y le di la razón, porque la tiene.

La política no puede ir a contracorriente, debe fijarse en las preocupaciones ciudadanas. No estoy diciendo ni mucho menos que la política sea prescindible, no lo es. Es necesaria en democracia, pero también lo es pensar en los demás, ser solidarios, moverse por el bienestar del congénere. Gente como Maika son admirables, a pesar de sus propios problemas, se entregan a los demás, son un ejemplo. Por ello igual todos, de vez en cuando, debemos dejar de ser ovejas blancas para convertirnos en las ovejas negras. Allí donde desarrollemos nuestra actividad convertirnos en esa voz que tenga siempre al prójimo en su referente. Creer en la libertad, la igualdad y la fraternidad que incluye por supuesto la solidaridad, son principios, valores de la Revolución Francesa que perviven en pleno siglo XXI. Gracias Maika por tu ejemplo. Al final no es cuestión de ser negra o blanca, sino de ser persona.

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