SER PADRE. ¡QUE GRAN TÍTULO!

1173608_10201412137242051_1977115172_n      Dice un dicho popular “cuando seas padre comerás dos huevos”. No es lo más importante de ser padre, máxime cuando seguramente llegará un día el médico de turno y te dirá que nos los puedes consumir tan a menudo como te gustaría por el dichoso colesterol.

      Ser padre es divertido, pero sobre todo es una gran responsabilidad de la que no se puede desprender uno, y un título que te acompañará el resto de tus días. Un 11 de mayo del año 2002, puntual como nunca fui investido de ese inmenso honor, de esa gracia diría yo, que fue ver a mi primogénita Marta –después vendría Fernando un 4 de febrero de 2010- que hizo hiciese un juramento de por vida.

      Celebrar el día del padre sirve, no para tener una comida especial, ni siquiera para recibir esos regalos que con tanto cariño hacen en los centros escolares, sino para recordarte que el don, el regalo son ellos mismos, con sus virtudes y sus defectos, con sus alegrías y sus penas, con sus sonrisas y sus lágrimas. Los problemas los arreglan siempre con un beso o un abrazo lleno de bondad, alejado de la malicia de un adulto y que cae como una bendición en cualquiera que se considere venturoso de tan magno título. Hoy 19 de marzo aun no siendo festivo, voy a celebrar con mis dos tesoros, que un día me concedieron el título más importante también el que exige una mayor responsabilidad y compromiso, y que éste me acompañará hasta el día en que por ley de vida se tengan que despedir físicamente para siempre, aunque espiritualmente seguro siempre me tendrán presente. Ser abogado lo elegí, la pasión por la política también, ser padre aunque se trata de una elección también me ha sido concedido. Gracias hijos por este maravilloso título.

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