VIGO SE ESCRIBE CON “V” DE CIUDAD VIVA.

Vigo no se escribe con V de Venezuela. En todo caso sería Caballero quien tenga dejes dictatoriales en su actuación política. Pero no debemos identificar nuestra maravillosa ciudad con su regidor.
Vigo debe escribirse como dictemos los vigueses, los alcaldes pasan pero la ciudad permanece. Hubo un un tiempo en los 80 en que un lema entre los socialistas Soto y el “viejo profesor” Tierno Galván, implementaron el Madrid se escribe con V de Vigo, y Vigo se escribe con M de Madrid; y es que Vigo es una ciudad cosmopolita, moderna, viva, dinámica, abierta, acogedora, rica, emprendedora, divertida…
Desde luego, bajo mi punto de vista Vigo no es Venezuela, ni Cuba, ni Corea del Norte, ni China, ni ningún de esos regímenes autoritarios que hay por el mundo. No debemos confundir, como decía al comienzo, la ciudad con sus dirigentes.
Vivimos en un tiempo en que parezca que nada vale a nadie, todo son disputas, entre personalismos, impropios de la mayor y más importante metrópoli de Galicia.
Vigo no merece vivir en este hartazgo, merece girar su cabeza hacia las maravillosas Islas Cíes, puerta de entrada a nuestra Bahía, camino del océano, y encontrar solo: libertad, futuro, un mar tranquilo donde poder dar lo mejor de nosotros mismos. Vigo siempre mirando hacia ese Atlántico abierto, que resume muy bien la idiosincrasia del vigués: emprendedor, peleón en la ciudad fiel, leal, valerosa y siempre benéfica como reza nuestro lema como ciudad.
Lo que no ha dejado de ser Vigo es valerosa, porque pese a la falta de todo lo anterior, no hemos perdido ni un ápice de ilusión en romper con todo esto, y conseguir un Vigo mejor en el que recuperemos la lealtad y fidelidad institucional que no haga de esta ciudad una mirada al pasado, o al propio ombligo; la beneficencia de una política orientada a las viguesas y a los vigueses, que encuentre en la vocación de servicio y de hacer ciudad la construcción de un futuro mejor, futuro para cada uno de los vigueses no el futuro cortoplacista del político de turno con el rédito de unos pocos votos para salvar su sillón.
Vigo es abierto, como lo es su Ría que detrás de las islas tiene la infinidad del océano; Vigo es futuro, como el de sus jóvenes y su Universidad en la onda del siglo XXI; y Vigo es sobre todo mi ciudad y quiero que en ese futuro sigamos disfrutando de su lema: fiel, leal, valerosa y siempre benéfica. Pero sobre todo Vigo es una ciudad viva; solo es necesario dejarse perder por sus calles, subir sus cuestas o simplemente observar por la ventana para percatarse de su viveza.

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