Y…EL ALCALDE COGIÓ LA PANCARTA (ABC 13 de junio 2013)

En el año 71 se estrenó la película «Johnny cogió su fusil». 42 años después en Vigo se reestrena «Abel Caballero cogió la pancarta». No es la primera vez que lo hace, es más, diría que le gusta, quizá porque le trae recuerdos de su juventud. Tras el anuncio de Caballero de convocar a la ciudadanía a una concentración pacífica (sólo faltaría) según dice para defender el aeropuerto olívico, se plantean numerosas dudas. La primera, su finalidad.

Si realmente buscase solventar la falta de vuelos, las frecuencias, el coste de los billetes, una concentración en la Puerta del Sol de la ciudad no parece la opción más brillante. Para un regidor de una gran ciudad lo más racional sería reunirse con los responsables del Ministerio de Fomento, de  AENA o incluso de las propias aerolíneas. Como exministro debería saber que la línea directa es con Ana Pastor. Esa debería ser su función: recordarle a Fomento su competencia aeroportuaria, que acelere el proceso —ya iniciado— de coordinación entre las terminales, pedirle que racionalice las ayudas y que dé libre competencia entre los aeropuertos. Bajo mi punto de vista, debe ser el mercado y por ende los viajeros, los que fijen la viabilidad y futuro de las terminales aeroportuarias, no el político de turno y sus intereses exclusivamente electorales y/o partidistas.

Históricamente se ha dicho que «disparar con pólvora del Rey es fácil». Destinar el dinero de nuestros impuestos a comprar billetes de avión, a subvencionar a las compañías y a potenciar artificialmente una determinada terminal, no deja de ser una política cortoplacista, que a medio y largo plazo no redunda en una verdadera potenciación sino más bien al contrario como los datos han demostrado. En vez de manifestarse, buscando la confrontación con el resto de gallegos, igual resulta más práctico que el alcalde arranque el compromiso de prohibir las subvenciones,  que tengan por objeto pagar billetes y falsear el mercado aeroportuario. Después de todo ni los ayuntamientos, ni las diputaciones, ni la Xunta tiene competencia en materia aeroportuaria.

Está claro entonces que la concentración esconde el inicio de una campaña electoral que Caballero no abandonó desde 2007 cuando se presentó al cargo; la caza de votos y una auténtica estrategia dirigida al 2015. Cuando se confunde partido con gobierno, problemas ciudadanos con acciones propagandísticas, y el cuánto peor le vaya a Vigo mejor me puede ir a mí, la ciudad está perdida pero también Caballero.

Es necesario poner freno al chovinismo arcaico que representa Abel Ramón. Obras son amores y no buenas razones. Yo no iré a la concentración, pero me explicó: sería el primero en ponerme al lado del Alcalde y coger con él la pancarta, porque mi ciudad merece toda nuestra preocupación, pero para la utilización torticera de un problema que nos acucia como es el aeroportuario, no quiero que se incendie la convivencia ciudadana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *