YO NO SOY ANTIVIGUÉS SOY ANTI-CABALLERO

En primer lugar me gustaría hacer una declaración de principios: soy profundamente vigués, quiero a mi ciudad, busco su desarrollo y por que no decirlo me gusta que por fin tengamos el Área Metropolitana, que seamos capital de un Área de aproximadamente 500.000 habitantes, y que seamos los suficientemente generosos para cohabitar, colaborar e integrar a 13 municipios más de nuestro entorno e influencia. ¿Me considero antivigúes por ello? Lo cierto es que no, dice el refrán que a veces el mejor desprecio es no hacer aprecio, pero la enfermiza persecución del que debiera ser alcalde todos, y por su propia actuación se convierte en alcalde de unos pocos, no puede dejarnos indiferentes.
En esta vida, muchas veces el querer hacerse defensor de una causa, adalid de un extraño chovinismo local, lo que nos convierte es en su principal enemigo, y algo así le está ocurriendo a Abel R. Caballero en nuestra ciudad. Por querer coger un escudo, que por cierto no le pertenece, porque el viguismo entendido como defensa de los intereses de la ciudad, no le corresponde en exclusiva a nadie y si a todos los que queremos Vigo, vivimos Vigo y sobre todo pensamos en Vigo.
Antivigués a sensu contrario es aquel que teniendo oportunidades para el desarrollo de su ciudad, aquel que viendo la posibilidad de contar con herramientas eficaces para lograr el estatus que la ciudad más dinámica e importante de Galicia necesita y merece para su futuro, se conforme en “montarla” en “liarla” por su propio beneficio y “egochovinista”.
Y ahora creo que la constatación de quien actúa de contrario a los intereses de Vigo se aclara por si misma respondiendo a estas preguntas:
-¿soy antivigués por querer que Vigo se situe a la cabeza de 14 municipios de su zona de influencia?
-¿soy antivigués por querer que Vigo se convierta en capital de facto y de derecho de un área de 500.000 habitantes?
-Quizá ¿soy antivigués porque se reconozca la realidad común, social y económica de los 14?
-Lo soy ¿por querer una planificación conjunta y la coordinación de determinados servicios y/u obras?
-Pero es que ¿igual lo soy por querer ahorrar a los ciudadanos en la gestión de determinados servicios?
-¿Lo soy porque una petición de los vigueses desde el año 1999 con la declaración de Sotomayor se convierta en una realidad plausible?
-¿Lo soy por poder disponer de un billete de transporte único para poder desplazarnos desde Vigo al resto de municipios con las sinergias que ello crea, sobre todo económicas?
-Quizá se me insulte y tache de antivigués ¿por querer que Vigo tenga un peso en el máximo órgano de representación y decisión del Área la asamblea metropolitana con un 47% del total?
Todas estas preguntas y alguna más que quizá pudiera hacerse me hacen llegar a la conclusión ya anunciada al principio: gracias a haber nacido aquí soy vigués, gracias a que parte de mi familia es de aquí soy vigués, gracias a que otra parte decidió establecerse en Vigo hace ya muchos muchos años (al igual que miles de vigueses) soy vigués, porque defiendo a Vigo y a los vigueses soy vigués, porque defiendo la ley del Área Metropolitana de Vigo y lo que ello representa soy vigués, porque creo en la democracia y no en la dictadura soy vigués, porque no consiento que quien debiera ser alcalde de todos los ciudadanos de Vigo se convierta en cercenador de sentimientos vigueses también lo soy, y en definitiva porque me da la real gana soy vigués.
Y como vigués, no me siento representado por alguien que me menosprecia, insulta, veja, enfrenta y ningunea por apoyar algo que él quiere y desea boicotear.
Y después de responder esas preguntas que me he formulado, me pregunto:
¿Es más vigués el que quiere imponer su voluntad siendo designado por una ley sin consenso con el resto de integrantes? Yo digo que NO.
¿Es más vigués aquel que por su egoísmo y su constante confrontación con otras administraciones no quiere que Vigo sea la gran capital de Galicia con un área de influencia de medio millón de habitantes? Yo digo que NO.
¿Es más vigués aquel que en vez de unir, intenta dividir, confrontar y ridiculizar a los compañeros de viaje del Área? Yo digo que NO.
¿Es más vigués el que en definitiva ni hace ni deja hacer? Aún a pesar de nuestro cariño y devoción a San Roque yo digo que NO.
¿Es más vigués quien no desea negociar sino imponer? NO.
¿Es más vigués el que intenta enfrentarnos a nuestros vecinos del norte de Galicia? Yo digo que NO, Vigo es diálogo, cooperación, futuro y amistad.
En definitiva lo que subyace de todo lo anterior es la posición de un auténtico antivigués, siendo aun más grave el hecho de que quien lo es, es el propio alcalde de la ciudad, y lo es -bajo mi punto de vista- porque sólo busca su interés personal no el ciudadano, lo es porque o soy yo o no es nadie (actitud claramente egoísta), lo es porque discrimina a los que quiere liderar, lo es en definitiva porque hace arma política y arrojadiza de una Ley que pone a Vigo en el lugar que se merece y que nos convierte de derecho en lo que ya somos de hecho la ciudad más importante, cosmopolita y boyante de Galicia.
Yo desde luego no soy antivigués, en todo caso -de ser antialgo,- soy anti-Caballero porque perjudica mi ciudad, el sueño de futuro y la construcción de una gran metrópoli llamada VIGO.

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