YO TAMBIEN ESTOY CON LAS VICTIMAS DEL TERRORISMO

Decía Ulpiano sobre la justicia algo así como que era “la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo, su derecho”. Por definiciones de justicia, legal, justo, derecho…..la verdad es que no quedará, pero muchas veces es muy difícil de conjugar lo justo con lo legal e incluso con lo lógico.
Escuchando ayer a las víctimas en su III Congreso hemos podido reafirmar la idea de que la justicia para ellos como lo definiera Ulpiano es dar a cada uno lo suyo, pues no piden nada extraño, no piden cosas desorbitadas, sólo piden que se cumpla la ley en toda su extensión, que un criminal con delitos tan graves como los de los etarras vean en la Justicia, como manifestación del Estado de Derecho, lo suyo, su condena y su cumplimiento, nada más, sin negociaciones, sin apaños, sin mentiras de un gobierno en desgobierno, de un gobierno que nos dice que estamos ante el principio del fin, pero no nos dice ni en que principio, ni que fin se quiere alcanzar.
Yo estoy con las víctimas, las apoyo, las comprendo y las secundo. No quiero que antes de la entrega de las armas por los terroristas, de su rendición incondicional, de pedir perdón a la sociedad, de someterse a la acción de la justicia, de que cumplan sus condenas, se negocie en mi nombre sin saber, como decía antes, cual es el punto inicial de la negociación y cual el final, porque en la lucha contra el terrorismo no caben caminos intermedios, no caben falsas esperanzas, ni falsas puertas, sólo caben tres cosas: la acción policial, la acción de la justicia, y la rendición incondicional de los asesinos.
Por ello utilizando la definición de Ulpiano la justicia para los casos de terrorismo es que los terroristas sean detenidos, puestos a disposición judicial, sean juzgados, si son hallados culpables condenados, y si son condenados que cumplan sus penas. Eso es lo justo, lo suyo de cada terrorista.

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