ABEL DEL HORTELANO. NI COMO NI DEJO COMER.

El sainete de Abel del hortelano pudo ser algo así:

Abel– Hoy me levantado,

          teniendo un sueño ideal

          voy a convocar un pleno,

          pero en el no voy a participar.

Carmela– Lo has pensado bien,

                la ley has de cumplir,

                pero si no la cumples,

                en el partido nada te van a decir.

Santos– Perdonad que yo opine,

              pero haces bien Abel,

             quieren tomarte el pelo,

             son todos del PP.

Abel– No tenéis nada que opinar,

        todo lo he decidido ya,

        recordad quien manda aquí,

        y que a nadie se le ocurra hablar.

Carmela- Perdona que yo te lo diga,

                oh flor de mi hermosura,

                pero que va a decir SantiDo?

               y si no quiere obedecer?

Abel– Ay Carmela ¿no me conoces?,

          Él hace lo que yo le diga, 

       Santi es dócil como un corcel,

         bien sea que cante, baile o vote;

        y túestate callada no sea que te acuse de ser del PP.

        Por cierto ya sabes quien soy Abel del Hortelano,

       soy vuestro amo y señor.

Ahora en prosa, es decir traduciendo lo pasado:

¿La última vuelta de tuerca de Abel Caballero, o debemos de decir del “perro del Hortelano” vigués? No la podemos calificar de pulso, ni de ataque a la Xunta ni al Presidente,  ni siquiera de operación electoralista. Sólo puede tener un calificativo: desaire a la ciudad de Vigo, perjuicio a los vigueses, olvido del papel institucional que tiene como alcalde en teoría de todos los vigueses y viguesas, aunque en la práctica por su sectarismo solamente lo es de aquellos que lo han apoyado, y de los que apoyaron a sus socios de investidura. Como aquel ni come ni deja comer; de la mano de su Carmela, acompañado de las piezas, aquellas que va por ahí colocando tipo Santos, Font u otros. Y entre todos reeditan un sainete que al final no hace gracia sino que se convierte en una tragedia para el desarrollo de una ciudad a la que en la teoría y sólo en teoría se comprometieron en defender, aunque en su quehacer diario sólo perjudican.

¿La última?, decidir no nombrar representantes para la asamblea del Área Metropolitana, que Vigo cuente con 10 miembros menos, que son los que corresponden al PSG-PSOE. ¿Boicot?, quizá ese pudiese ser un calificativo, pero la realidad es que le da la espalda a la ciudad, a su desarrollo y crecimiento.

Pero por fin los vigueses nos daremos cuenta de que ha retirado el antifaz que cubría su rostro, y que el que otrora se presentó como adalid de la defensa de los intereses de la ciudad no es más que un enemigo, el primer enemigo de Vigo, quien quiere poner el palo en la rueda de su crecimiento y provocar su frustración. Pero tiene finalidad electoralista, ¿intenta dar ventaja a su supuesto partido? Pues como “supuesto”  NO, su partido es él mismo, su ego, su prepotencia, su arrogancia y su megalomanía. ¿Alguien da más? Pues no: da menos; Convirtiendo la política local en su pequeño patio de colegio, en el que se atreve a tirar del pelo a los otros niños, y si éstos intentan jugar al fútbol por ejemplo (ya que tanto le gusta) va y dice: ¡la pelota es mía y no os la dejo! No hay desde luego peor actitud en democracia que deliberadamente incumplir una ley por la vía de los hechos consumados.

Puede un alcalde responsable, serio, del siglo XXI, y que se hace denominar demócrata incumplir así con la Ley. ¿Qué ejemplo es para los ciudadanos? ¿Qué pasa si mañana todos los ciudadanos decidimos aparcar encima de las aceras, incumplir las ordenanzas municipales, los reglamentos, no pagar los impuestos? Mal ejemplo de un malo no, pésimo alcalde. Vigo no se merece este alcalde, un hombre que mira al suelo o que busca su propio ombligo acaba tropezando contra un árbol o una farola. Vigo precisa altura de miras, mirar hacia adelante buscando el futuro, el progreso, la unidad en torno a un proyecto común, un proyecto que solamente debe tener un nombre y dos apellidos: Vigo viguesas vigueses. Lo demás sobra.

Las actitudes decimonónicas, mesiánicas, trasnochadas no nos valen, Lope de Vega es uno de los grandes de nuestra literatura, pero sus obras han de quedar para los teatros o la televisión. Querer trasladarlas a la realidad no es más que una irresponsabilidad, y los hombres y mujeres del año 12 comemos y dejamos comer. Entérate Abel del hortelano, Vigo no te quiere, ni te necesita así.

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