DON ABEL DE LA MANCHA

Abel Caballero cambió de escudero, antes era López Font, ahora su “sancho panza” particular parece que es David Regades, su sempiterna sombra desde el anterior mandato, aunque Dulcinea –no del Toboso, sino de Balaídos- sigue siendo la misma Carmela. Y él? Él sigue igual siendo el Quijote de Vigo, que no de la Mancha. Ve enemigos por todas partes donde el originario personaje de Cervantes veía gigantes, en este segundo caso se trataba como todos sabemos de “molinos”, en el caso de nuestro particular quijote no tiene un único enemigo a la vista, si no que cada semana, a veces cada día se busca uno nuevo. Vela armas en el patio, armas que incluso arroja contra los en teoría “suyos”. El día de ayer, a la vista de la prensa de hoy (arma y escudo favorito de nuestro alcalde-quijote), es el prototipo de un paseo con su Sancho Regades y su Dulcinea Silva: ciudad de la justicia, área metropolitana, nuevo hospital público, agua, y ahora hasta el presentador de una conferencia, se convierten por arte de verbigracia en sus particulares “gigantes”. ¿Pero si nos fijamos bien que es lo que vemos?: una Xunta de Galicia que está apoyando a la ciudad como nunca en nuestra historia se había hecho. 15 millones de euros para la ciudad de la justicia que Don Abel de la Mancha se encarga de que los perdamos por no cumplir un convenio; el mayor hospital público de España y Europa en construcción, que nuestro particular “caballero” se encarga de boicotear no queriendo tampoco cumplir con un convenio firmado incluso con unos conselleiros socialistas; un área metropolitana en la que Vigo tiene el mayor peso (como no podía ser de otra manera) pero en la que tiene que llegar a acuerdos, y claro, ésto no le gusta; el agua con el absurdo de comparar la Xunta con la lluvia, haciendo a ésta mejor que aquélla; y por último en lo que a ayer se refiere Carlos Príncipe, exalcalde socialista de la ciudad, que el próximo lunes será el encargado de presentar a Alfonso Rueda en un desayuno del Forum Europa, y claro nadie le pidió permiso a nuestro quijote particular y se enfadó mandando al amigo sancho a protestar y decir auténticos dislates.
Este es un breve resumen de un viernes en la ciudad de Vigo, el resumen de la enorme cantidad de “molinos” que el que lee tanto libro de “caballerías” ve cada día. Vigo no necesita quijotes, ni quijotadas necesita pelear todos juntos por nuestro futuro, y debemos pedir que quien vea “gigantes-enemigos” se eche a un lado porque no los hay y Vigo es una gran máquina que no se puede detener, por nadie ni por nada.



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