¿QUO VADIS VIGO? (ABC 20 marzo 2014)

¿A dónde vais? En Roma, Vía Appia Anticúa te puedes encontrar con la Iglesia o más bien capilla de Quo vadis, cerca de las Catacumbas, donde los cristianos tenían que esconderse para poder profesar su Fe.

Algo así sucede con algunos sectores de la política. Acudí al congreso de Nuevas Generaciones en Santiago y el expresidente de la Xunta D. Gerardo Fernández Albor se dirigía a los jóvenes animándoles a participar en la actividad política y en sacar ésta a la calle enarbolando la bandera de la democracia y el sentido común. No puedo estar más de acuerdo, soy de los que creen en la nobleza de la política y de que la verdadera acción política no se realiza ni en catacumbas, ni en despachos y mucho menos de espalda a la ciudadanía, sino con coherencia, pensando en el elector, en el ciudadano y por ende en un futuro mejor para todos. Las fuerzas políticas debemos estar a la altura de la ciudadanía, pero sin rebasar el límite del respeto al votante y del cumplimiento de aquello por lo que ese ciudadano deposita su confianza en tu formación y no en otra. Yo lo denomino coherencia y lealtad a unos principios inspiradores de la democracia.

En Vigo estamos asistiendo a unos extraños pactos entre el alcalde de la ciudad y el partido popular que no dejan de asombrar a muchos votantes y afiliados y que tiene desconcertado incluso a los medios de comunicación. Hay aspectos generales de una ciudad: un Plan General, un Hospital, una gran infraestructura, en definitiva aquellas grandes cosas que trascienden a un determinado partido y que hacen ciudad. Pero, ¿un presupuesto? Para mí no, un presupuesto es el documento en que el gobierno refleja su plan para un determinado año, incumbe al gobierno, y es reflejo de la actitud política del mismo.

Vigo con este pacto ¿va a ganar? Pues difícilmente puede hacerse en 14 meses, por imposibilidad temporal. Caballero no busca solventar esos problemas, ha tenido la ocasión con mociones, plenos y convenios firmados, unido a 7 años de gobierno y no lo ha hecho. Lo que sí puede perder Vigo es una política clara de oposición necesaria en Democracia como contrapeso del omnívoro poder del gobierno. Debemos reflexionar si es el camino correcto.

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