SER DE CENTRO

ucdRecuerdo muchas horas de conversaciones con amigos, en las que defendía ser de centro y me hablaban de su inexistencia. Pues bien, cada día creo más en la realidad del centro político, de la necesidad de su reafirmación y del papel que jugó la Unión de Centro Democrático de Adolfo Suárez en la democracia española y en la existencia del mismo. Ser de centro no implica ser equidistante, ni poco comprometido, ni siquiera como dicen algunos un “queda bien”. Se le atribuye a Aristóteles que la virtud radica en el término medio, que en política ese término medio debe ser el centro. Desde luego no soy filósofo, ni griego, y para mí significa anteponer la libertad a todo, la igualdad al servicio de la persona y la persona al resto, en busca de esa virtud. Los principios inspiradores de la Revolución Francesa, creo que tantos años después deben seguir vigentes: libertad, igualdad y fraternidad. Creo en esa política de centro que anteponga los valores al resto, con unas líneas rojas infranqueables y que debemos respetar todos: educación, sanidad, justicia y seguridad deben quedar siempre plenamente defendidas y cuidadas para equiparar a los ciudadanos en poder tener esas oportunidades. Un perfecto equilibrio entre esa libertad y favorecer el bienestar para todos, sin excepciones ni exclusiones, con esas líneas rojas infranqueables, son esencia del centro político. Además ya está superada la diferenciación entre los rojos y los otros, ni siquiera mis abuelos, fallecidos los 2, y desgraciadamente combatientes en la Guerra Civil me hablaban de los rojos, ni se consideraban del bando azul, porque eran producto de las circunstancias no de la elección, dependiendo de donde vivieras te podrías ver abocado a la defensa de unos u otros. Así por ejemplo un hermano de mi abuelo paterno residente en Madrid le tocó luchar en el bando republicano y estar en una batalla enfrente de su hermano (debió ser terrible, por cierto). Tampoco hay que buscar el revanchismo, ni el enfrentamiento y si el equilibrio y el saber vivir, a una de mis bisabuelas la asesinaron los fascistas y arrojaron a una cuneta, pero ¿debo detestar a unas determinadas formaciones de derecha? Solo detesto a aquellas formaciones que se basan en la violencia, que se imponen por ésta, que justifican la violencia como forma de actuación y de imposición, a los extremistas vamos. Pero a aquellos que no siendo de mi misma ideología pero que no practican la violencia, ni la amparan ni defienden, se les combate con las ideas, se les vence convenciendo a cuantos más mejor y se somete a la batalla de las urnas, a la democracia en estado más puro.

          Si lees al italiano Matteo Renzi encuentras bastante de ese centro (a pesar de que Pedro Sánchez vea en él un paradigma de la nueva izquierda): libertad, cercanía y escucha, centrarse (no a los extremos), Redes sociales (modernidad, presente y futuro), sinceridad, hablar claro, ponerse en el lugar del ciudadano, austeridad (servir y no servirse y enriquecerse, solo vivir, la lealtad con el ciudadano por encima de todo y cercanía ante los medios también (sin plasmas).” En España el PP ha sido hasta ahora el partido que mejor representa esos valores, aunque como ha recordado el presidente Aznar y como reafirman algunas de las políticas aplicadas ha habido una pequeña pérdida de dicho rumbo, pero nunca es tarde para la recuperación porque además asoman nuevas formaciones que buscan ocupar ese espacio, y como también dijo el Presidente Aznar “no hay voto cautivo”, y ese mensaje que no viene si no a recordar que el voto es propiedad del votante no de los partidos debería llevar a la reflexión, porque la seguridad de que todos aquellos que un día confiaron lo vuelvan a hacer, no es materia cierta. Por ello tenemos que tener presentes las bondades que tuvo la UCD en la Transición, pero sin perder de vista el final que tuvo cuando dejo de ser útil y hubo variaciones del rumbo central, y pérdidas hacia posiciones distintas de algunos dirigentes.

          Hoy día 1 de noviembre leo en el diario El País un interesante editorial titulado Triple empate que no viene más que a recordarnos la lucha que existe entre 3 formaciones por alcanzar el centro político, la que más se acerque a él será probablemente la que se lleve el gato al agua. En definitiva el centro existe y es además el vellocino de oro buscado por todos, en el que no todos creemos. Yo soy de centro.

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