UN SUEÑO DE FUTURO LLAMADO VIGO (ABC 28 marzo 2013)

Soñar es bonito, convertir los sueños en realidad aún mejor. «Yo tuve un sueño», como dijo en su día Martin Luther King, un sueño algo menos trascendente que el del activista norteamericano. Mejor dicho «yo tengo un sueño», mi sueño se llama Vigo, una gran ciudad denostada por muchos, envidiada por otros y olvidada por casi todos, sobre todo a nivel político. Los sueños de convivencia de Luther King son, gracias a Dios, una realidad en la sociedad en la que vivimos. Hoy tenemos otros sueños, más materiales e igualmente importantes, dada la grave crisis que vivimos, el empleo, la salida del pozo que nos devolverá la dignidad personal. Quizá otros tuvieron ese mismo sueño antes y no supieron o quisieron poner los medios necesarios para alcanzarlos.

En Vigo faltan, bajo mi punto de vista, tres elementos fundamentales: liderazgo, unidad en los objetivos y resultados. El liderazgo dividido en lo político, económico y social es insuficiente en mi ciudad, y el dato, lo he dicho otras veces, es que perdemos fuelle. Como vigueses tenemos la obligación moral de tomar la iniciativa de nuestro propio destino. Debemos tener unidad, porque sólo desde la unidad conseguiremos avanzar, la división sólo nos conducirá a mayor crisis y a retroceder en lugar de avanzar, y esa falta de unidad en los objetivos que nos debemos de marcar como ciudad nos llevará a no alcanzar los resultados deseados. Después de las últimas declaraciones de Esquerda Unida en relación con la posible instalación de un gran centro comercial y de ocio, ya conocido como Porto Cabral, oponiéndose radicalmente a él, y de esta forma oponiéndose visceral al desarrollo económico de la ciudad, creo que la ciudad debe de unirse y apostar por que se ejecute y desde luego no se pierda esta oportunidad para el Vigo del futuro.

Yo apoyo en este punto al alcalde Caballero (a pesar de las muchas divergencias que mantengo) y espero que el resto de partidos de la ciudad también lo hagan. Y ¿por qué lo apoyo? Precisamente por lo que he intentado transmitir, porque necesitamos recuperar el liderazgo, y para ello necesitamos unidad e ilusión, recuperación económica y empleo, mucho empleo, y proyectos como éste pueden traer riqueza para Vigo. Con 35.000 parados en la ciudad, cuando Vigo sufre el azote de la crisis como lo sufre, que aparezca la posibilidad de un proyecto que genere empleo directo (en la construcción y desarrollo) e indirecto en toda la ciudad, todos debemos estar a una como la Fuenteovejuna de Lope de Vega. A diferencia de lo que piensa Esquerda Unida quienes creen que «este tipo de centros van en contra del pequeño comercio», pienso que todo lo contrario: los beneficia. Lo que necesita hoy el comercio para salir adelante es que los ciudadanos tengamos ingresos para gastar, y éstos se consiguen teniendo trabajo, y un proyecto como es Porto Cabral puede significar empleo, riqueza y futuro para muchas familias, y con ello la salida de la crisis para el comercio también.

Por ello, porque puede significar remontar el futuro creo que todos, de la ideología que seamos, todos los que tenemos a Vigo como referente debemos de apoyar al alcalde en esta apuesta, porque apoyarlo es hacerlo con lo que Vigo precisa, porque la promotora del proyecto debe ver la alfombra roja que la ciudad le pone al futuro, pensando en el presente, y sin olvidar el pasado. En definitiva porque es. Como dije tengo un sueño llamado Vigo, y en ese sueño Vigo crece, sale adelante y se sitúa en la posición que merece, y en ese sueño todos, como hemos hecho históricamente, remamos en la misma dirección porque sólo remando en la misma dirección lograremos alcanzar la orilla deseada. Muchas veces Caballero parece ese profeta que anuncia irrealizables, al estilo Malaquías, Nostradamus o los mayas. Estamos ante una oportunidad, ante un proyecto de Vigo no de nadie en concreto, porque el alcalde lo capitanea y pone encima de la mesa, por ello ayudemos entre todos para que el sueño se haga realidad, para que se materialice una oportunidad para todos. Hago un llamamiento: «vigueses, del partido que seáis, debemos colaborar en algo que no debe de ser una nueva ensoñación de Caballero, sino una realidad de los vigueses, una realidad importante y necesaria, por el presente, pero sobre todo por nuestro futuro».

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