UNA CIUDAD SIN FRONTERAS CABALLERO

vigoplanoEste fin de semana Abel Caballero reclamaba al Puerto de Vigo la transferencia de determinadas zonas de la ciudad y quería establecer la valla de la zona portuaria como una especie de frontera entre Vigo y el puerto, como si de dos ciudades distintas se tratase. La Avenida de As Avenidas, Areal, Beiramar y A Laxe, son reclamadas por Caballero al más puro estilo medieval, y digo medieval porque recuerda a aquellos pactos entre reyes cuando establecían una frontera entre sus reinos.

Para mí todo es Vigo desde la playa hasta el monte, desde el monte hasta la playa, y ello implica Puerto, Zona Franca, Aeropuerto, etc. Todo es Vigo. Pueden convivir varias administraciones: local, provincial, autonómica y estatal, pero una sola ciudad. Lo que bajo mi punto de vista es imprescindible es una coordinación entre las diferentes administraciones y una pelea de todas ellas por el objetivo de ciudad. Para ello el máximo representante de la ciudad el Alcalde no debe convertirse en el azote de los otros,  y si en el primer colaborador y peticionario. No es necesaria una cesión de calles entre instituciones, sino trabajar unidos con un proyecto claro por la ciudad. Dialogar, escuchar, negociar, acordar y mejorar la ciudad son medios y objetivos irrenunciables que solo precisan de una cosa y no son ni traspasos ni renuncias es VOLUNTAD. ¿Tiene Abel Caballero esa voluntad, o busca un nuevo enfrentamiento con vista electoral?

A lo anterior parece que no: quiere aislar la ciudad en vez de abrirla, le mueve poner una valla y diferenciar SU territorio del puerto y zona franca; quiere discriminar a los vecinos de poblaciones limítrofes –por cierto- algunos como los vecinos de Chapela no vigueses de censo pero si de realidad diaria y cotidiana; y ahora le cita la Xunta a hablar del Transporte Metropolitano y según algún medio de comunicación parece que quiere dar un portazo al resto de alcaldes del Área y enviar a un técnico. Desde luego así no se hace Vigo, ni por ende ciudad, se hace una isla. En pleno siglo XXI no podemos vivir en la Isla Independiente de Caballero, aunque él crea que sí.

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