AREA METROPOLITANA Y TRANSPORTE METROPOLITANO SI.

imagesCAYP7IY1Avanzamos en el siglo, aún recuerdo el año 2000 como aquel de la hecatombe, el año en que el caos se apoderaría de las máquinas, los ordenadores sucumbirían al cambio y sobre todo un cambio de milenio que algunos auguraban como el del fin del mundo. Nada de lo augurado sucedió, todo ha continuado más o menos igual.

En Vigo ha sucedido algo parecido, al menos en parte, aunque creo hemos quebrado en estos últimos años con lo que había sido una tónica en los dos siglos anteriores. En los albores del S. XIX Vigo tuvo una transformación fundamental en lo que ha sido su proyección posterior y así el año 1809 supuso la unidad, la lucha por la libertad de toda una ciudad por liberarse del yugo de la invasión napoleónica y reforzar nuestra identidad como ciudad. En los inicios del siglo XX la incorporación a la ciudad de la Villa de Bouzas supuso el salto cualitativo que la ciudad necesitó para su crecimiento, discurría el año 1904. Solo habría que esperar 10 años más para que se pusiese en marcha el Tranvía en la ciudad (discurría el año 1914, el año de inicio de la Gran Guerra) un verdadero hito que contribuyó a la vertebración de esta ciudad a su unión con lo que hoy conforma el Área Metropolitana uniéndonos con Baiona, con Porriño, etc. En el año 1941 a Vigo se incorporan Teis (previamente independizado de Lavadores) y el propio Lavadores, lo que supuso el gran despegue de la ciudad y la configuración del gran Vigo. En los años 50 tenemos otro hito fundamental de nuestro crecimiento como ciudad, concretamente en 1958 se instala en los campos de la zona del actual Balaidos la factoría automovilística Citroën.

Así hemos avanzado hasta cambiar de siglo, y hemos entrado en un pequeño “impasse” debido a la actuación política del alcalde Caballero. En 2012 se aprobó (después de muchos años de lucha) la Ley del Área Metropolitana de Vigo que nos ha convertido en capital de un Área de más de medio millón de habitantes, pero que desgraciadamente ha sido boicoteada por Abel Caballero por el puro personalismo de que la Ley no decía que él fuese el Presidente del Área (no sabemos si a perpetuidad). Dejó vacías las sillas en varias ocasiones y plantó al resto de alcaldes en la puesta en funcionamiento de la misma, con lo que plantó a la ciudad entera, con la pretensión de convertirnos en una ciudad aislada, en una “Ciudad-Estado” como ha dicho él en alguna ocasión. No podemos convertirnos en una especie de “aldea gala” con Abelasterix enfrentado a su propia sombra y aislándonos Su único fin es mostrarse como el más vigués del Vigo mundial y enfrentarse al resto de administraciones, en este caso a la Xunta de Galicia y a 12 Concellos más. Recientemente asistimos a un nuevo episodio de esta locura individual en la que nos quiere sumir Caballero, perjudicando eso sí a la ciudad, pero buscando su beneficio para dentro de 5 meses (o eso cree él). El Transporte Metropolitano está siendo boicoteado por el propio alcalde, aislando a los vecinos de Vigo y perjudicándonos. Mientras los otros 13 municipios del Área Metropolitana se muestran a favor, cuando incluso el alcalde nacionalista de Salceda de Caselas se erige junto al regidor de Baiona como portavoces en defensa del transporte, el regidor olívico se convierte en la voz discordante, en el Perro del Hortelano (de Lope) que ni come ni deja comer, que amenaza con los tribunales y no se sienta a negociar, por su puro egoísmo personal. Y llegado este punto me he preguntado: ¿qué hubiese pasado si en 1904 hubiese sido alcalde de la ciudad Abel Ramón Caballero Álvarez en vez de D. Prudencio Landín? La respuesta es sencilla Vigo no sería lo que es, no se hubiesen sucedido el resto de acontecimientos y hubiésemos continuado siendo un pueblo de poco más de 20.000 habitantes y no hubiésemos despegado nunca. Afortunadamente el Sr. Landín, junto con el diputado liberal Ángel Urzaiz, nos pusieron en la vía del progreso, y de aquella nadie soñaba con Caballero, convertido en freno del avance de esta gran metrópoli. El querrá hacernos caminar hacia atrás como los cangrejos, yo y muchos otros nos fijamos en Bilbao y otras ciudades de España y Europa que crecen, se desarrollan y mejoran la calidad de vida de sus convecinos. En pocos meses podemos hacer fracasar los planes tan elaborados de Caballero, solo necesitamos voluntad de hacerlo no cayendo en su “patriótica” trampa del viguismo. A mí por nacimiento, vocación, vivencia y futuro a vigués no me va a ganar, y a muchos como yo tampoco.

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