DE LA MÚSICA AL RUIDO MOLESTO (ABC 6 de noviembre 2013)

611201312683_10201940372807610_2056622112_nLa coral de Casablanca con casi 60 años de vida, ahora bajo la batuta del maestro D. Oscar Villar, destaca entre la riqueza cultural y musical de Vigo. Escuchar la armonía que sale de sus voces y su empaste con la orquesta te traslada al más puro hedonismo. Sopranos, tenores, barítonos, mezzosopranos…, voces todas ellas sonando al unísono, junto a los instrumentos de cuerda, viento y percusión que cohesionados hacen «música».

No hay más que cerrar los ojos y dejarse llevar por los sentimientos para descubrir, en la unión de 130 voces y 50 maestros, todos ellos de distintas procedencias, creencias y profesiones, auténtico arte musical. Escuchar la armonía del clímax con Carmina Burana, Nessum Dorma (de Turandot)… y tantas otras que con solo sonar hacen vibrar los cinco sentidos. Llevar la batuta no es fácil, hay que ser un auténtico maestro para que cada nota, cada voz, cada instrumento, entre o funcione en el momento oportuno. De lo contrario, lo que presumimos debe ser música, se convierte entonces en un ruido molesto.

En Vigo son sus casi 300.000 habitantes, con gentes de muchas procedencias y sectores económicos, una ciudad complicada nadie lo niega, los miembros de una orquesta a la que le falla el director. No hay en la ciudad la persona adecuada que vea más allá de su batuta y observe como un todo el coro y la orquesta, el tenor y el percusionista. Hablo del puerto y el concello, de las relaciones de este con la zona Franca, con la Diputación de Pontevedra y, en su día a día, con la Xunta de Galicia.

Con un director que fuese capaz, como hace el bueno de Oscar, de aunar las voces y los músicos y entonar así una sola canción evitaríamos 300.000 desafinadas. Para ello hace falta conocimiento, pero sobre todo voluntad, coherencia y amor por la música. Demostrar con hechos, más allá de las palabras, que el gobernar una ciudad no entiende de personalismos, ni de siglas políticas. Aprender de Francisco Vázquez, el exalcalde de La Coruña cuando llamaba a la puerta del despacho de Manuel Fraga. Juntos y sobre todo más lógicos.

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