DE LEALES Y SUMISOS

ovejasaguila-volando-6Algunos confunden la “lealtad” con la “sumisión”. La sumisión te lleva a no cuestionar nada, para no molestar al que te sometes; la lealtad, bien entendida, te debe llevar constantemente a plantearte la colaboración como un reto de constante mejora, porque solo en la mejora va implícita la evolución, el avance y la conquista del futuro.

Y alguno podrá decir: ¿y esto a qué viene? Pues viene muy al caso, porque en un momento en que siendo afiliado a un partido político e implicado en mayor o menor medida en la actividad política, se pone en solfa a las instituciones políticas incluidas las ideologías por la actividad de unos golfos, o “presuntos delincuentes” (por no saltarme el argot jurídico). La costumbre en los partidos es señalar con el índice a aquellos afiliados que denuncian una determinada deriva en la organización, que cuestionan las actuaciones políticas, o se aportan nuevas fórmulas de ganar votos (que al final es de lo que se debe tratar, para con ellos mejorar la vida de los ciudadanos) tachándoles de “desleales” o sin rubor alguno directamente de “traidores” y casi pidiendo su depuración. A sensu contrario los dóciles, los que no cuestionan la actividad del “líder” (ejerza o no de tal), el que no piensa por sí mismo, la oveja en el rebaño de la mediocridad.

Lo malo es que además los que buscan solo sumisos por lo general ante un problema, no hablan de él, se escudan en la “tradición” de lo hecho no preocupando el futuro, es más, su costumbre es hacer ruido para ocultarlo. Para mi ante un problema (por grave que éste sea) lo deseable sería “pararse, escuchar y explicar”. Si no se escucha, si no hacemos pedagogía, la perdición de un precipicio peligroso estará ahí. Al final solo con una actitud de libertad personal, de pensar, de opinar, de rebatir se podrá transformar la sociedad y la organización política como parte de la sociedad también.

No esperemos a que sea demasiado tarde, cuando el cambio venga por el trauma de una derrota, batacazo o varapalo, anticipémonos a los acontecimientos para sobreponernos y seamos dóciles con el ciudadano, sometámonos a su pensamiento y luchemos por nuestros ideales desde la más absoluta libertad sin apriorismos peligrosos. Tengo claro que si alguien te señala por opinar en libertad bienvenido sea, es preferible por ello que por arrojarse al precipicio del rebaño si eres dirigido hacia él inadecuadamente. Plantéate que puedes hacer desde el partido para la sociedad no para mantener el estatus personal o de otros. La recompensa estará en los ojos de cada uno que por tu acción se pueda ver beneficiado.

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