¿DIPUTACIONES SÍ O NO? AVANCEMOS EN EL SIGLO XXI.

comunidades-de-espana-El debate sobre la permanencia o no de las Diputaciones provinciales se ha puesto por el pacto entre PSOE y C´s encima de la mesa, pero creo que no es un tema baladí ni mucho menos circunscrito a estas formaciones, y somos muchos los que desde hace tiempo venimos defendiendo un cambio del diseño institucional de España que nos acerque a la modernización definitiva de lo que el Estado en pleno siglo XXI debe suponer. Debemos tener en cuenta que hay provincias españolas que no tienen el ente diputacional y cuyo funcionamiento es semejante (sino mejor) al de las que si las tienen. Existen diputaciones provinciales en las comunidades de Galicia, Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía. País Vasco y Navarra cuentan con diputaciones forales, mientras que en Canarias y Baleares son los cabildos y consejos insulares los que ejercen funciones similares a las de las diputaciones en cada una de las islas. Las comunidades autónomas uniprovinciales (Asturias, Cantabria, Comunidad de Madrid, Murcia y La Rioja) no tienen diputaciones provinciales porque al tener una sola provincia sus funciones ya son realizadas por los parlamentos autonómicos y sus respectivos gobiernos. Pues precisamente de éstas últimas en que los parlamentos autonómicos asumen las funciones de una diputación creo podemos tener la respuesta a diputaciones sí o no.

1.- ¿Por qué no pueden las Comunidades Autónomas asumir el papel respecto de los municipios más pequeños que tienen las diputaciones provinciales? Creo que el legislador constitucional, los padres de la Carta Magna cuando redactan ésta parten de las instituciones tradicionales heredadas del régimen dictatorial, asumen la reivindicación de las Comunidades Autónomas, pero desconocen el alcance de éstas. Una vez desarrollado el Estado Autonómico, una vez fijadas las 17 CCAA y 2 ciudades autónomas (Ceuta y Melilla), una vez cerrado el diseño territorial español, creo llegó el momento de efectuar una revisión de determinadas organizaciones como son esas diputaciones. Como 37 años después de la entrada en vigor de nuestra Constitución, como decía antes las comunidades están en pleno funcionamiento competencial y funcional, éstas están perfectamente habilitadas para asumir (como sucede en las uniprovinciales) el papel de las diputaciones, por lo que no sería necesario crear nuevos chiringuitos, y de una vez por todas asumir la necesidad de reducir la burocracia de este nuestra querida España. Constitucionalmente pues no parece exista el problema porque cuando el artículo 141 de la CE en su apartado 2 señala que “el Gobierno y la administración autónoma de las provincias estarán encomendados a Diputaciones u otras Corporaciones de carácter representativo” ¿no son acaso las CCAA Corporaciones de carácter representativo?, ¿no son en las Comunidades Uniprovinciales éstas CCAA las que asumen las funciones de las diputaciones? Creo que jurídicamente es salvable el tema, y socialmente superable.

Por lo que respeta a la garantía de prestación de servicios en los municipios más pequeños, teniendo en cuenta lo que diré a continuación respecto de las fusiones, serán las CCAA en vez de las diputaciones las que garanticen los mismos, de verás ¿se puede vender miedo al margen del miedo a perder puestos políticos?

2.- ¿Por qué no fijarnos como reto (al igual que se ha realizado en otros países europeos) la reducción del número de ayuntamientos de este país? El Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas señalaba en una presentación sobre la Reforma para la racionalización y sostenibilidad de la Administración Local de 2013  que existen grandes diferencias en cuanto al coste de la prestación de servicios entre los municipios de menos de 5.000 habitantes y los de 100.000, así señalaban que en los primeros se paga el triple que en los segundos por un mismo servicio (según el IEF). Captura de pantalla (21)Y ahí la primera pregunta que surge ¿por qué no se han efectuado las reformas necesarias para reducir el número de ayuntamientos en este país mediante las necesarias fusiones para crear unidades mayores que abaraten los costes de los servicios y vertebren mejor el país? Solo se me ocurre una respuesta falta de voluntad política y de decisión. Lo comentaba un día con un dirigente de mi partido y la conclusión fue ¿qué quien se lo decía a los alcaldes? No podemos avanzar como sociedad si solo se piensa en los sillones y no en el futuro como sociedad, y la racionalización como país. 8.122 ayuntamientos en España no son un número lógico porque tenemos muchos micro-ayuntamientos, lo que supone un enorme gasto y una clara ineficiencia que frena el desarrollo de las administraciones locales y con ellas de sus vecinos.

                La estructura administrativa de España ha de ser más plana, reduciendo administraciones y de esta manera generando nuevas sinergias. Un mapa actual de la administración sería el siguiente: Administración Central del Estado; administración autonómica; administración delegada de la central en la autonomía; diputaciones provinciales; administración delegada de la administración central en la provincia; administración delegada autonómica en las provincias; administración local; administración de ámbito inferior al local; empresas y organismos públicos (estatales, autonómico, provincial, local). Tenemos pues un diseño con tantas capas que en muchas ocasiones lo que hace es perjudicar la permeabilidad de la tramitación y de las competencias. Por ello es necesario realizar una reducción y racionalización de esta estructura. ¿Cómo lo dejaría yo? Pues de la siguiente manera: Administración central, administración autonómica y local. Desaparecerían: diputaciones, delegaciones y subdelegaciones del gobierno (quedarían subsumidas en las delegaciones autonómicas como representante del estado en la comunidad), administraciones inferiores a la local, fusión de entidades locales para tener administraciones más fuertes.

                No se debe tener miedo en avanzar en el camino de las reformas, no se puede pensar que acometer éstas con valentía tienen efectos de rédito electoral, se debe pues pensar en España, en la estabilidad del País y menos en los sillones, ahí está el verdadero patriotismo. Por España, por el futuro tengamos altura de miras.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *