EL EDIFICIO DEL PARTIDO.

bkg_edificacionNo soy arquitecto, aunque conozco algunos, y tengo una cosa muy clara: las edificaciones no se empiezan por el tejado y si por cimentar de manera sólida, para que aguante todo el peso que sobre las mismas se avecina. Los cimientos digamos en tono coloquial, son el hermano pobre de la construcción, las fachadas, los interiores o incluso los tejados con diferencia son los “lucidos”, aquellos que llaman la atención de todos, lo que te lleva a comprar o alquilar o a no hacerlo, una edificación. Pero que sería de todo ese “oropel” sin una buena estructura, sin la solidez de una base que no ponga en riesgo la edificación y que conlleve la declaración de ruina, o lo que sería peor, el derrumbe de todo lo edificado con tanto esfuerzo, tiempo y dinero. Por cierto, si surgen problemas en el edificio, lo primero que se hace es analizar las causas de los mismos, para encontrar la mejor de las soluciones. Esto último, no por obvio, viene nada más que a significar sentido común. El ejemplo más claro, aunque doloroso, lo tenemos cuando se producen seísmos, y recientes lo tenemos: mientras en Japón las edificaciones, sus cimientos están preparados para soportarlos y las víctimas y daños se reducen, en Ecuador por ejemplo donde no se da dicha preparación las consecuencias han sido muy dolorosas para la sociedad ecuatoriana (vaya desde aquí mi solidaridad con las víctimas y sus familias), lo que es un factor que nos indica la importancia de tener una solidez estructural para soportar cualquier avatar que se presente.

seismoPues al igual que un edificio una organización fuerte no lo es por lo lustroso de sus dirigentes, ni siquiera por tener un logo, una sintonía, unas sedes más o menos bonitas; lo son, fuertes, por tener dos pilares fundamentales intactos y fuertes: las bases, o sea sus afiliados, y un proyecto ideológico serio, creíble, actualizado a los nuevos retos y coherente. Si uno de estos pilares falla, el partido se tambalea, los elementos visibles se debilitan, y puede acabar derruido. Es pues en este convencimiento de reforzamiento de estos dos pilares fundamentales el leitmotiv de lo que debe ser la reconstrucción hacia el futuro. Por ello hoy más que nunca hace falta un análisis en profundidad de los problemas que presenta el Partido Popular, hoy más que nunca hace falta dar un repaso a manera de actualización a las ideas, pero sobre todo a las respuestas que el Partido tiene sobre aquellos asuntos que preocupan y ocupan a los españoles; hoy más que nunca hace falta pivotar la acción del partido sobre aquellos que pueden reforzarlo que no somos más que las bases: congresos abiertos y libres; 1 afiliado 1 voto; el decidido reforzamiento del carácter democrático del partido; una mayor participación en la vida interna y en la toma de decisiones sobre todo en momentos trascendentales; la instauración de un sistema de primarias para concurrir en listas; la potenciación de las Comisiones de Trabajo e Ideas del Partido como auténticos “think tank”; y por supuesto una decidida lucha contra la corrupción, contra la percepción de existencia de esta con decisiones rápidas de eliminar la sospecha de mácula sobre la imputación o investigación; redundarán sin duda en el fortalecimiento de los cimientos, y en que luzcan más y mejor la fachada del edificio político que son los cargos institucionales.

El-juez-Ruz-investiga-la-reforma-de-la-sede-del-PP-en-Genova-13El Partido Popular vive un momento trascendente en su historia como formación, y también en la historia de España. Nos ha faltado coherencia, y en algunos casos decencia; nos ha sobrado soberbia y endiosamiento y nos ha llevado a perder el apoyo que tuvimos en el 2011. Por cierto, apoyo perdido no solo por no afiliados, sino también por afiliados del Partido, porque algunos pensaron que los afiliados estarían ahí siempre, y muchos estamos, pero como los pilares de un edificio si no los cuidas, se deterioran. Si sucede esto último, corres el riesgo (como en los edificios) que ante un importante seísmo el edificio se colapse y acabe derruido. La fórmula de revisar cada cierto tiempo el estado de las bases sobre las que reside una buena organización redundará en su perdurabilidad y resistencia en caso de un terremoto, que para los partidos políticos suele ser en forma de un nefasto resultado electoral.

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