EN BUSCA DE UN FERNANDO ALONSO PARA VIGO (artículo publicado ABC 8 noviembre 2012)

El otro día hablaba con una empresaria y emprendedora de la
ciudad, y se ha visto en la difícil tesitura de tener que decidirse
entre Vigo (y seguramente cerrar) o trasladar su actividad a otra
ciudad (y tener esperanza). Podríamos pensar que es una decisión
personal, o incluso empresarial pero –no-, es algo más. Para mi
encierra una peligrosa situación que nos afecta: perdemos músculo
económico, como indicaba el último informe ARDAN del Consorcio
de la Zona Franca de Vigo, y ello a pesar de contar con medios
excepcionales como son la existencia en la ciudad de dos elementos
tan sumamente cardinales como el propio Consorcio y el Puerto de
Vigo, que a nivel de estrategia económica nos debería poner en lo
más puntero ya no sólo de la Comunidad, si no del Norte y Oeste
peninsular; ahí tenemos nuestro importante reto. No es tiempo de
echar el freno, ni de simplismos, ni de mirarnos el ombligo, o de dar
pasos hacia atrás. Tenemos que estar en un nuevo tiempo: el de
sembrar en lo político, institucional, y también en lo social, para
pronto poder recoger los frutos, los frutos que signifiquen
colocarnos nuevamente con suficiencia a la cabeza en lo económico
y en lo social de Galicia, y por qué no, debemos ser ambiciosos y
convertirnos en líderes del Norte y Oeste peninsular. El reto es
complicado, porque ciudades como Bilbao u Oporto están ahí, pero
no imposible, porque “sólo teniendo altas metas podremos alcanzar
altos destinos”. Pero en ese punto en el que creo todos
convergemos, debemos de realizar por tanto un análisis profundo y
crítico de la situación y la búsqueda de soluciones para no seguir
perdiendo terreno.
No podemos convertirnos en un coche que se frene
constantemente a veces por nuestra propia actuación, como
sabiamente dijo Thomas Hobbes, no podemos convertirnos en un
lobo para nosotros mismos. Y ¿Qué lobo hay? Pues la falta de
liderazgo en lo político, nos conduce a esta situación. Falta en Vigo
una voz que sume, que aúne en torno a si el futuro y que no
confronte ni desuna, que dirija esa locomotora en que debemos
convertirnos porque nos encontramos, al igual que el resto del país,
ante una gran encrucijada. Estamos en un momento en que no
podemos perder un ápice de competitividad, y por ende de
convergencia con el resto de grandes ciudades peninsulares,
debemos ser dueños de nuestro destino. ¿Para conseguirlo?, las
fuerzas políticas de la ciudad no pueden sembrar la discordia sino la
unión, no pueden demostrar el enfrentamiento sino la negociación;
debemos entre todos buscar: no el puro y simplista rédito electoral
temporal, sino pasar a la Historia de la ciudad con mayúsculas, por
haber sido quienes nuevamente han dado ese nuevo impulso, ese
salto de calidad que supondría para todos. Tenemos que
aproximarnos al límite en lo social, lo económico y lo político del
resto.
Tenemos un buen coche, una buena marca de ciudad (poco
explotada), unos buenos patrocinadores (CZFV Y Puerto), unos
buenos mecánicos (la ciudadanía), pero nos falta un buen piloto, el
Alonso que tenga un único objetivo, un único campeonato en la
mente, de 4 letras y que se llama VIGO.

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